¿Qué mundo es este? Me siento fuera de lugar, Supongo que el romanticismo murió hace tiempo, que ganaron las máquinas y que ya sólo queda lo funcional. Que los sentimientos se perdieron entre tanto número, y que las sumas me salen mal. Tan mal que me salen números del mismo color que tiñe mi mano.
Si ya todo es follar, y lo de hacer el amor quedó en otro lugar... ¿Para qué nos vamos a complicar? Te abrazo una noche y al atisbar la luz por oriente, ya está, que pase el siguiente. Como la consulta de un médico cualquiera, corriente. Y un paciente, moribundo y maloliente, busca cura en vez de anestesia y muere, ahogado en difteria y olvidado por la misma amnesia.
Sí, he perdido la fe. Será que ya hace mucho que no piso una iglesia, serán tus besos, que me provocaban cierta sinestesia. Tu mirada, recia. Tu esencia. O esa tormenta que, inevitablemente, en el horizonte arrecía y difícilmente se aprecia. Al igual que mi presencia y, esto lo escribo entre lágrimas, al contrario que tu ausencia.
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