domingo, 29 de noviembre de 2015

XLIV: FIN DE NOVIEMBRE

No creas que por no usar la razón
Tengas fe
No creas que por no dejarte ayudar
Seas fuerte
No creas que por decirlo a la cara
Seas valiente
No creas que por huir
Eres cobarde.
Es sólo egoísmo
Pero ya da lo mismo.

También es malo
No ponerse primero
A uno mismo
Y sino dímelo a mí.
He pasado cosas
Que no debería
Haber dejado pasar
He pensado cosas
Que no debería
Haber guardado sin más
He abierto ventanas
Sin miedo de un vendaval
E incluso fue más allá
Porque lo que vino
Lo que vino
Era un temporal.

Y no me dí cuenta
No lo hice
Otro fallo más
Vi el sol
El cielo y el mar
Pero solo yo lo vi
Solo era una ilusión
Solo era el ojo
De un huracán.

Noches de mimbre
Julio
Agosto
Septiembre.

Octubre
Por qué llegaste
Por qué despertaste
Crecer duele
Aprender duele
Sin botas
Con las que seguir adelante
Sin abrigo que te caliente
Con tu voz en mi mente
Pero no de verdad
No este noviembre.

Y sería demasiado fácil
Rogarle a diciembre
Así que no lo haré
Y tú tampoco lo intentes
Porque no hay vuelta atrás
Ni siquiera quiero verte.

Solo quiero sentirte
Y notar tu hielo derretirse
Y notar tus labios
Y los míos fundirse
Y empaparme de ti
De tus murallas
De frío mármol
Y que se evaporen
Al calor del sol
Y olvidar el frío dolor.

Pero no hay vuelta atrás,
No,
Ya no.
Ni siquiera tengo fuerzas
Para sostenerme.
Ni tengo fe
Ni tengo cimientos
Ni tengo fuerza
Sólo recuerdos.

Me pierdo entre niebla
Entre sentimientos
Eternos
Etéreos
Sempiternos
Preferiría el infierno.

sábado, 28 de noviembre de 2015

XLIII: EL DORADO Y ESTOCOLMO

Aprendemos un montón
Sobre amor (o no)
Pero sólo
Cuando nos rompen
Revientan, dinamitan
El corazón.

Y aún más aprendemos
Sobre amistad
Pero sólo
Cuando nos ahogamos
Helamos, petrificamos
En nuestra soledad.


Y ahora no me queda madera
Porque la quemé toda
Disparé todas mis balas
Gasté mis fuerzas
Agoté mis cartuchos
Desde Julio hasta aquí
En ciudades y puebluchos
Y todo por una quimera.

El arca de la alianza
La perla negra
Los ovni
La piedra filosofal
Tú y yo
En mi sofá 
Viendo una peli
Peter Pan
Noches de lluvia
Gotas en mi moflete
Cíbola
El Dorado
Atlántida
El amor 
A los diecisiete.
(Dieciocho)

Siempre fue lujuria
O un compromiso forzado
No creo que fuese recíproco
Al menos no del todo.

Siempre fui yo
Y mi vacío a rellenar
Yo, yo
Y un seco encinar.

Y no culpo a nadie (Ya no)
Solo a mí
Y mis ganas de dormir
Todo me lo creí
Inocencia
Confusión
Poca experiencia
Comodidad
Demasiados años
En la misma habitación.

Síndrome de Estocolmo
Temeridad
Escapas
Por la puerta de atrás
Pero quieres volver. (Querías)
Porque no crees en más allá (Creías)
En más allá de sus labios
Más allá de casa
De lo que siempre fue tu hogar
(Mi hogar)

Cuando lo que tocaba
Era salir
Dejar el nido
Echar a volar.

Y lo haces mal
Y te la pegas
Nada más despegar.
Y levantas el vuelo
Pero vuelves a rozar
El suelo con los labios
Con tantos, tantos labios.
Hasta que dejas de contar
Y empiezas a mejorar
Y te das cuenta
De que has de ser tú mismo
Quien se construya ese hogar.

Ya no desperdiciaré madera.
No, nunca más.
Nudillos desgarrados
Que al fin empiezan a sanar.

Al fin.
Al.

martes, 24 de noviembre de 2015

XLII: MELANCOLÍA

Yo y mis ataduras
A tantos recuerdos
A tantas tardes
A tantas noches
A labios yermos
Bañados en pintura
A su textura.

A desiertos
Ardientes de lujuria
Gélidos de amargura
El no querer estar despierto
Ya olvidé que es la ternura
Ha pasado una centuria
Pero aún siento tu cintura

Y recuerdo cada locura
Y como no encontré cobertura
Ante golpes de dulzura
Ante caricias de tristura
Y como perdí la compostura
Y como se agrandó la fisura
Entre lágrimas de clausura.

Siempre corta la andadura
Siempre inexistente
Mi armadura.
La perdí en lo permanente
Caminos de angostura
Que terminan de repente
En precipicios de altura.

Heridas que supuran
Recuerdos que solo a mí
Acosan y sulfuran
Fantasmas que al dormir
Me hablan y susurran
Cada madrugada
Desde mi almohada.

Solo quiero ser bueno
Solo dí lo que tengo
Y ni siquiera llegue a la mitad. 
Ni a un cuarto
Y ni terminó en amistad.
Será que es diferente
Mi concepto de libertad.

Porque estoy encerrado
En una prisión
Llamada soledad
Y mi alma relegada
Al destierro
A la mortalidad
¿A qué me aferro?

Si no te tengo
Si no os tengo
Si me ahogué en mi propia 
Bondad.
Dabas sentido a esto
Pero ya solo queda 
Frío, lluvia, hierro.

Melancolía
Sonreiría
Pero me sobra cobardía
Me arreglaría
Te cambiaría
Os reemplazaría
Pero me atasco en poesía.

XLI: CADA VEZ QUE CIERRO LOS OJOS

Cada vez que cierro los ojos
Te veo a ti
Sonriendo
Dejándote llevar
Abrazándome sin cesar
Cada vez que abro los ojos
Me veo a mí
Llorando
Dejándome ganar
Abrazándome con pesar
Cada vez que cierro los ojos.

Y como en un cristal
Un día lluvioso
Veo las gotas caer
Y la tristeza exceder
Y la vida perder
Entre cantos de sirena
Entre tus brazos de hielo
Resbalando
Y mis fuentes emanando
Llanto contenido
Deslizando
Derramando felicidad
Escurriéndome de tus brazos.
Cada vez que cierro los ojos.

Recuerdo lo que me provocabas
Te recuerdo
Cada puta noche
Hablando con la ventana
Con un cuadro
Con la persiana
Con tu fantasma
Con lo que queda de mi alma
Con cartuchos de tu arma
Te recuerdo a ti
A ti
A ti
Y más.

Nunca creíste lo que te decía
Ni cuando te dije que te quería
Ni al escribirte que no te perdería
Ni que eras la fuente de toda mi alegría
Desde el primer día.
El puto primer día. 
Qué no te daría.

Pero ahora mírate
Miraros
Hay cosas que no te perdonaría
No de esa manera
Me mentiste 
Me vendiste
Me dejasteis
Yo siempre estuve ahí
Aunque tú no querías
Aunque rehusabas a contarme
Las razones de tu alma umbría
Y te resignaste a la piratería
Cuando yo te quería,
Te quería.
Os quería. 


Nunca encontramos armonía
Nunca entre lujuria y simonía 
Compraventa de almas
De cuerpos en llamas
Desnudos y sin armas
Sin escudos
Sin mentiras
Sin barreras
Te abrí las puertas
Y como si fuese Troya
Me diste fuego
Y huíste, cobardemente
Por la claraboya
Por la puerta de atrás
Tú siempre tan estoica
Sé que te dolió
Muy en el fondo te arrepientes
Pero qué quieres
Ya no puedo fiarme de nadie
Y odio esto
Más que tú
Más que nadie
Ya ni siquiera me sirve el aire
He perdido la fe
En respirar
En despertar 
Me dejasteis solo 
Como tiempo atrás 
Me dejaron.

Los demás niños en el recreo
Y yo, yo
Solo.
Solo conmigo y con mi deseo
De ser como los demás 
De ser uno más
De no quedarme atrás
Pero sigo siendo ese niño
La mierda del bicho raro
Aunque últimamente he mejorado
Y pienso que no soy yo
Son ellos. 
Igual teníais razón
Igual no era una excusa
Igual sois vosotras
Que no tenéis corazón
Que no creéis en el amor
Que me dejasteis a solas
En un blanco salón
Lleno de fotos
Que ningún móvil sacó
Que solo yo guardo
Ojalá, ojalá en el cajón.
Ojalá pudiese meterlas ahí
Y cerrarlo para siempre.
Ya ni siquiera es romanticismo
Es desesperación
Es oscuridad y desolación
Sin ninguna consolación
Solo con dolor dentro de
Ningún armazón.
De ninguna armadura. 
De mí y mi atadura
A tantos recuerdos
A tantas tardes
A tantas noches
A alguna que otra mañana
Y seguramente, 
A cosas que solo yo sentí
Y solo yo recuerdo cada puta 
Madrugada
A solas en mi habitación.
A alguna a que otra patraña 
A vuestras pestañas
A besos entre arañas
Que tejen telarañas
Labios de sirena
Nudillos rasgados
Lágrimas de pena
De rabia y de escribir
Tantos putos poemas
De golpear la mesa 
De recordar una cena
De mis tardes a solas en el gimnasio
Y un saco rojo
Y un saco negro
Y venas resaltadas
Y tinta derramada
Bolígrafos de sangre
Y máscaras 
De almas quemadas
De caras quebradas
Paseos a solas
Sintiendo tu mano
Sintiéndome loco
Pero no está. 
Ni tú tampoco. 
Ni tú.
Ni tú. 
Ni nadie. 
Estoy solo
Pero solo un poco.
Gracias a todos, 



domingo, 22 de noviembre de 2015

XL: SOLO QUERÍA VOLVER A CASA

Solo quería volver a casa
Así que déjame ir
No quiero ser otro de tus cigarros
Esos que fumas porque sí
Dejas a la mitad
Y guardas para después.

Písalo, písalo,
Las cenizas aún queman
Apunta y dispara
Esta vez mejor. 

La última lo hiciste 
Sin balas, sin munición
Desde la cadera
Te fallo la precisión.

No vuelvas a mirarme,
No con esos ojos
No si no vas a besarme
No si te irás
No si me volverás a dejar
No. 

Lo siento en vilo
Inacabado
Y siento el impulso de besarte
De abrazarte
Y me dan ganas de susurrarte
Que me devuelvas mi parte
La que te llevaste
La que me arrancaste
Que arregles este corazón.

Es odioso
Desesperante
Que ya no encuentre
Ningún mecánico
Que no seas tú. 

Tú y tu puta sonrisa
Y esas charlas en un vagón. 

XXXIX: PODÍAS QUEDARTE MI SUDADERA

Podías quedarte mi sudadera.
Podías quedártela, 
Porque me sigues importando
Y no me gusta que pases frío. 

Podías quedarte mi sudadera
Podías quedártela.
Porque no quiero volver a verte
No de la mano de ese tío. 

Podías quedarte a mi lado
Podías quedarte.
Porque pasé noches llorando
Por no tenerte al lado mío.

Podías quedarte a mi lado
Podías quedarte.
Pero ya no, porque aunque te quiero
En ti hace mucho que no confío.

Podías quedarte mis poesías
Podías quedártelas.
Leerlas las veces que quisieras
Y pensar en si respiro.

Podías quemar mis poesías
Podías quemarlas.
Y quemarte con ellas
Dejar de ser un vampiro. 

Podías buscarme en el pasillo
Podías hacerlo.
Pero decidiste que era más fácil
Dejarle jugar al destino.

Podías buscarme en estaciones
Podías perderte.
Pero decidiste hacerlo sola
En vez de hacerlo conmigo.

Podíamos encontrarnos a nosotros mismos
Podíamos buscarnos.
Pero huiste de ti misma
Y no tardaste en coger tu abrigo.

Podías coger mi sudadera
Y abrazarme como en esas escaleras.
Podríamos darnos calor
Pero decidiste que mejor amigos. 

Podías y puedes coger mi sudadera
Pero no mi puto corazón.
No si no lo querías.
Ahora nos resignas a ser enemigos.

Podía cerrarte la puerta
Pero no lo hice.
No lo hice.
No.

Tú la cerraste y
La abriste
A portazos
Te encerraste.

Me dejaste sordo
Solo
Solo y asustado,
¿Y ahora en qué me inspiro?

Ya solo escribo cosas tristes
Todo desde que te fuiste
Nunca entendí nada
Pero ahora sé por qué lo hiciste.

Aunque no puedo dejar de dudar
Si de verdad eres tú
O de verdad soy yo
Busco respuestas en tan amplio mar...

Todo el mundo me dice
Que no sabe cuál es el problema
Si soy guapo, inteligente
Y buen chaval.

Yo también me lo pregunto
Y perdón si falto a la humildad
Pero es que solo necesito eso
Alguien que me quiera de verdad. 

Alguien que quiera conocer
Lo más profundo de mí
El significado de cada estrofa
De mis poesías.

De mi canción favorita
De mis libros
De mi obsesión por Platón
De mis delirios y Nietzsche.

Que quiera hablar conmigo,
Conmigo toda la noche
De cosas más allá de este planeta y la razón
Y que me bese de repente en su porche

Al decirle adiós.
Que sea diferente
Y que se la sude lo que digan
Que siempre vaya de frente.

Quiero hablar de Bukowski
Quiero leer sus poesías
Con alguien, con alguien
Llevo demasiado tiempo solo. 







XXXVIII: ODIO VERTE ASÍ


























Vacío. Palabras que se las lleva el viento.

XXXVII: ESTO NO ES UNA POESÍA MÁS

Llevo un mes, un mes entero recibiendo ofertas del mismísimo diablo. Dice que mi alma está al alza en bolsa, que quiere que se la venda. Que renuncie a todo y sea eso, carne. Que tire mis sentimientos en cualquier basura, que me dedique a disfrutar de los placeres de la vida. Yo ya le comenté, que no creía que pudiese hacerlo. Que no es algo fácil, y menos para alguien como yo. Que yo solo quiero ser bueno, que me deje en paz, que no quiero nada más. Me dijo que él me ayudaría, que los buenos siempre son los que más sufren. Que la vida sólo me ha devuelto dolor y que sabía que se estropeó mi televisión y que no emitía en color.

Estuve pensándomelo, y sigo haciéndolo, pero no puedo, Nunca me gustó la razón. Ni las matemáticas, ni cosas sin corazón. Aunque sea alguien más que adaptable, quiero ser yo mismo, y quiero querer sin un puñetero límite ni reglas del montón. Y bueno, hasta que encuentre mi otro yo pues seré yo mismo, solo, pero yo mismo, basta ya. Lo pasaré bien solo, como siempre lo he hecho, me juntaré con gente diferente, ya no soy ese mocoso que no se atrevía ni a hablar. Solo que después de estar dos años anestesiado y en coma, me desperté y me encontré con un mundo gris del que ya me había olvidado, Porque tú lo fuiste todo, Todo y más. Le diste color a todo. Y sigo viendo tu fantasma en mi habitación, y si tu foto sigue en mi balda es porque nunca encontré a nadie mejor. Y ahora paso por tu casa y evito mirar. Cuando salgo a correr voy hacia allí porque me recuerda a todos esos momentos. Y esas tardes viendo pelis de amor y yo llorando, pero aquella vez con consolación. Porque siempre estabas ahí. 

Estabas ahí, hasta que dejaste de estarlo. Y yo empecé a necesitarte como un yonki necesita su heroína. Un año entero desesperado por reencontrar en ti esa pasión. Inútil. Todo quedo en algo forzado. Y aun así cuando te dije, entre lágrimas, que se acabó, me dijiste que tú no querías dejarlo. Y no entendí nada. Y tú reías, y yo lloraba, y era todo un puto chiste.

 ¿Joel, qué hiciste?

He llegado a preguntarme eso, y es penoso, Y triste. Triste que lleve desde julio intentado reponer el espacio que creaste y que se mantuvo inherente a mí. Porque es así, es la puta verdad. Y vale, que ni nos gustaba la misma música, ni hablábamos el mismo idioma, ni pensábamos ni sentíamos igual, pero nos entendíamos. Aunque yo siempre te quise más. Pero eso, en fin, no es ninguna novedad. Y me he pasado muchos días sin poder respirar, ahogándome en tantos labios diferentes, perdido en lo material. Y cuando encontré de nuevo mi lado espiritual siempre me salió todo mal. Todo. Absolutamente todo. Y sentí por alguien que no eras tú más de lo que nunca recordé, pero nadie siente de vuelta. Huyen de mí. Como si fuese unas esposas. Quizás en parte tengan razón, y a ti también te paso lo mismo. Y más que querer, ya es que necesito que me quieran. Porque es desesperante. Nunca creí que tras dos años en tu puerto me lanzase a mar abierto y casi no pudiese respirar. Las corrientes son más fuertes de lo que creía, y el peso del mundo es demasiado pesado como para soportarlo por mi cuenta. Y claro, así estoy, como un mendigo de aquí para allá, dando la mano a cualquiera cara bonita que se me acerque sin tener en cuenta mi fragilidad sentimental y los estándares de esta mierda de sociedad. Aunque tengo que admitir que tras lo físico encontré cosas muy bonitas en más de una. Encontré a alguien que le gustaban mis poesías, a alguien que escuchaba mi música, alguien que me dibujaba al llegar a casa, Pero después todas me dejaron solo, otra vez.

Y al final es eso lo que cuenta, estar ahí. Pero ya nadie tiene tiempo. Todo lo invierten en huir de mí y de sí mismas. Todas quieren conocerme porque les parezco especial, diferente. Pero ya es tarde, y el desastre está asegurado. Siento demasiado rápido, porque no tengo nada por detrás. Y en poco tiempo lo son todo, como tú lo fuiste, Y quiero conocerlas, y saber que piensan, como te conocí a ti, pero nadie se deja y huyen hacia otros labios. Ya es todo carnal y consumible. Y ahora te escribo a ti, pero porque eres la única que no se fue del todo. 

Pero bueno, estoy aprendiendo, y aunque este verano y este otoño han sido un auténtico tormento continuo estoy empezando a curarme. A desintoxicarme, A aprender a estar solo y no desesperarme, a conocerme mejor. También me relaciono con la gente, y me he dado cuenta que hay mucha gente buena que está ahí. La gente parece aceptarme, aunque siempre va a haber alguien a quien no gustamos. En resumen, que en la universidad me va muy bien y la gente es muy maja, y desde el principio me dijeron que me metiese en el grupo cuando no me atrevía a hablar. Y bueno, eso, pues ayuda, y yo les agradezco a todos ellos más que a nadie todo, todo. Aunque igual no lo parezca cuando hablo con ellos. Es que en el fondo sigo siendo ese chico tímido que conociste, y me estoy soltando, y me cuesta expresar mis sentimientos en público, pero estoy aprendiendo.

Y uf, que estoy metiendo mucha chapa, pero es que escribir esto me hace sentir mejor. Y no sé si alguna vez tendré valor para enviarte esto después de haber acabado las cosas mal contigo. Porque no tuve valor a decir que no e irme, y tuve que asegurarme no estar solo antes de dejarte. Y soy un cobarde por ello, y un gilipollas, y ya lo he admitido mil veces a todo los que me lo han dicho. Y estoy llorando mientras escribo esto, pero sabes mejor que nadie que eso no es para nada raro. Ahora me siento mal y bien a la vez, pero ojalá hubiese sido de otra manera. Y nada, que gracias por todo lo que me diste, fue culpa mía por no ver más allá y solo agarrarme a ti. Tampoco es que pudiese, mi vida social era desastrosa. Ahora lo estoy arreglando, por fin. Pero aun así, gracias, gracias, mil gracias, a ti y a todos los que me ayudaron alguna vez, aunque muchos ya no estén ahí y los eche de menos, como a ti.

Es jodido seguir adelante en un terreno inestable al que no estás acostumbrado. He perdido pedazos de mí por el camino. Demasiados. Pero sigo adelante, mi sonrisa no me la va a quitar nadie. 

(Y gracias especiales a Leire y Miren por escucharme lloriquear y leer mi blog, esto es en parte para vosotras)

(Y a Iñaki por estar ahí siempre y ayudarme cuando nadie lo hace y leer mi blog también cada día en clase, y a Judith, que está ahí contigo a ver si escribo algo)



sábado, 14 de noviembre de 2015

XXXVI: CENIZAS

Hace frío. Ya es noviembre, mediados. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos besamos. Bueno, que te besé, porque tú te apartaste en seguida, como si mis labios quemasen. Como si los tuyos se fueran a derretir. Como si no quisieras sentir. Y es que una cosa es controlar los sentimientos, pero otra es enterrarlos kilometros bajo tierra con un yunque sobre su ataúd, sobre mi ataúd. Llevo tanto tiempo conteniendo mis emociones, fingiendo que todo está bien, ocultando que no me siento más solo que la luna en una noche nublada... Sonrio, pero mi alma está desgastada. Mi muñeca, cansada, son ya muchas noches escribiéndole a la nada. A lo que quieres saber de mí, a lo que te importo. Muchas noches con la sábana empapada, demasiadas. Por no llorar con la cara destapada, por no anticipar o esquivar ni una estocada. Aunque en el fondo sabía que volvería ocurrir, pero quería pensar que era diferente. Y mírame, ya no tengo armas, te las dí todas. No tengo mucho que hacer en esta encrucijada, como mucho huir entre sangre derramada, sintiendo aún el escalofrío producido por el frío filo de tu espada, clavada con palabras y con silencio retirada. Y el vacio que dejó lo he cosido con puntos suspensivos, con un solo punto no da para tapar la herida entera. Así que ahora solo soy un fantasma, que vaga cabizbajo por pasillos de paredes blancas y luces apagadas, baldosas heladas y miradas forzadas. Y tú siempre al fondo, tan guapa, tan despreocupada, mientras se reduce a cenizas lo que un día fue una ardiente llamarada.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

XXXV: RABIA CONTENIDA

¿QUÉ?
¿QUÉ MIRAS?
¿QUIERES A ALGUIEN DIFERENTE?
¡SI DESPUÉS LO TIRAS!
¡LO ENVUELVES EN MENTIRAS!
TE HUBIESE QUERIDO PARA SIEMPRE
¿POR QUÉ ME INDIGNAS?
¿POR QUÉ ME RESIGNAS
A LA MÁS CRUEL DE LAS DESOLACIONES?
LLEVO DEMASIADO TIEMPO
CONTENIENDO MIS EMOCIONES
DEMASIADO TIEMPO
¡PERDIENDO LAS NOCIONES!
¿POR QUÉ SIGUES EN MIS CANCIONES?
¡VIVO ENTRE PUTAS TRAICIONES!
¡ENTRE JODIDAS ABERRACIONES!
¿VOSOTROS SOIS PERSONAS?
¡NO JODAS!
PERDISTEIS LA BONDAD
ENTRE TANTA LIBERTAD
CONSECUENCIAS ABRUMADORAS
UNA ETERNA CONDENA MENTAL
¿QUÉ HICE MAL?
¡NUNCA SOY YO! ¡NUNCA!
ES POR MÍ, NO POR TI
¡UNA MIERDA!
DE DISPAROS TENGO
COSIDA LA NUCA
"NADA ES PARA SIEMPRE" TATUADO
¡NADA ES PARA NUNCA!
SOLO NECESITO AMOR
UN POCO DE TU JODIDO CALOR
¿ES TAN DIFÍCIL?
¡MIRADME A LA CARA!
POR QUÉ ME REEMPLAZÁIS
POR QUÉ ME AMORDAZÁIS
POR QUÉ NO ME ESCUCHÁIS
¿POR QUÉ?
¿ES QUÉ NADIE ME ENTIENDE?
NADIE MÁS NADA CONTRACORRIENTE
ENTRE TANTA PUTA GENTE CORRIENTE
¡ME DAIS ASCO!
¡EL SER HUMANO ES PREFERENTE!
SALVADME DE ESTE INFIERNO
¡ESTOY ENFERMO, ENFERMO!
TODOS ESOS BESOS
TODOS ESOS ABRAZOS
ESAS TARDES EN MI CAMA
ESAS LÁGRIMAS EN TANTOS BRAZOS
¿DÓNDE? ¿DÓNDE QUEDAN?
DÍMELO
DÍMELO
¡DÍMELO!

martes, 10 de noviembre de 2015

XXXIV: DOMINÓ

Otra ficha más que cayó en ese efecto dominó que empezó con un portazo, con un bandazo contra la realidad. Todo lo que diste, todo lo que fuiste, te entregarías como la que más, pero no sirvió de nada, una pérdida de tiempo. Ahora mira lo que has hecho. Ponte en el lugar de los demás. ¿Crees ser la única a la que le ha pasado? No es culpa de nadie que te saliese mal. No todos son así porque uno lo fuese, Y tú cambiaste, solo por eso, porque un subnormal te trato como una más. Y cuando llega alguien que te quiere de verdad, le enseñas la puerta de atrás. Alguien que se preocupa por ti y lo intentas dañar. Y ahora basas tu vida en placeres bajos, como si no hubiese nada más. Como si todo eso que un día viviste no hubiera existido jamás, como si el amor fuese un mal a tratar, como si el afecto y el cariño fuesen cuerdas que solo sirven para atar. Pero en fin, ¿quién soy yo para enseñarte nada, si no escuchas? ¿Si te encierras en tu jaula de cristal? sé quien quieras ser, eres la única que llego a juzgar, pero solo quieres jugar. Solo quieres perder tu tiempo entre amantes vacíos que con el corazón no saben pensar. Con gente que piensa con otra cosa, ni el corazón ni la mente. Adelante. ¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Quiénes somos para poner barreras a nadie, si ya se las ponen solos? Te creía diferente, Y sé que en el fondo eres como yo. Pero te dejaste ganar por la experiencia, por lo casual, por lo carnal. Lo noté en ese beso, en esa noche, en esas ganas de vivir, en esa manera de mirar. Adelante, sigue tu camino, nadie soy para pararte, pero tenlo claro, no te voy a seguir. Supongo que hasta aquí llegamos, quizás algún día nos volvamos a juntar. Quizás nos salvemos los dos, o nos veamos en el infierno, cuando ya no podamos más. 

XXXIII: LO SIENTO

He pasado estos últimos años buscando esa otra mitad de mí. Esa media naranja de la que ya hablaba Aristófanes con Platón, esos andróginos que al intentar subir al Olimpo fueron partidos por la mitad y crearon la raza humana. Pero me he dado cuenta de que hay gente que por sí sola es una naranja, un plátano, una manzana, completa, en su integridad. Supongo que no estoy entre ellos. supongo que soy cualquier fruta partida por la mitad con un filo de hierro frío. Y ahora sufro de dependencia emocional, porque siempre me ha faltado afecto, y porque nunca me he querido, y es la más rancia verdad. He huido de él, desde pequeño. y ahora me siento incompleto. Que tenga relaciones tóxicas no es ninguna casualidad. Tampoco que nadie me haya querido de verdad, como yo lo he hecho. Con lo rica que está una macedonia, ¿Quién va a querer media naranja arrugada de exprimirse tanto a sí misma? Ojalá pudiese arreglar esto. Ojalá pudiese hacerlo solo, sin necesidad de que nadie me diga lo mucho que le aporto. Soy consciente de mi enfermedad, y es lamentable que solo encontrase la cura en formas femeninas. Un día te das cuenta de que necesitas ayuda, que si estás solo no es casualidad, que eres un gilipollas. Que si te han odiado o te odian tienen su razón, y que son mucho más que tú, por mucho que tú creyeses que no, Y por mucho que supieras más que ellos sobre cultura general, sobre historia o sobre poetas amargados en su soledad. No soy más que nadie, quizá al revés. Y todo porque nadie me quiso de pequeño, porque era reacio a besos de mis padres, o porque a veces no me hacían el caso que quería.  Nunca he necesitado que me mandasen a estudiar, nunca he necesitado que me dijesen lo que tenía que hacer, he sido muy independiente, pero ahora, ahora mírame, Sacaré muy buenas notas, pero me siento solo. Y la gente me abandona. Y los que me han dado una oportunidad vieron que estaba vacío, que necesitaba de ellos para respirar. Algo falló, y no culpo a nadie, y menos a mis padres, pero no sé que me pasa. Estoy sumido en un agujero del que nadie me ha conseguido sacar por más de un par de semanas. Y en el fondo soy un cobarde que no sabe decir que no, un sumiso que se deja humillar solo por no estar solo, otra vez. Y lo siento, y ojalá pudiese curarme, no puedo ir mendigando amor ya más. No puedo culpar a nadie, por mucha rabia que me dé. Y los que me han ayudado, siempre los he decepcionado. Lo siento, esto es para todas las personas que me quisieron y de las que me alejé. Juro que estoy aprendiendo a quererme más, a quereros más, lo estoy intentando, es difícil, entendedlo. Nunca he sido feliz por mí mismo y es algo que me mata por dentro y que asusta a los que se quedan a mi lado, lo comprendo, soy débil, pero juro que os entiendo, que tengo más empatía que nadie, y que lo que escribo es de verdad. Y que si algún día os culpé de algo, siento mi crueldad, necesito de vuestra bondad. Porque valéis mucho, aunque a muchos no os vaya a dar la gana de leer toda esta parrafada, que os conozco. Pero os quiero, aunque a veces no lo parezca, aunque a veces me encierre en mí mismo y os intente culpar de mi desgracia. Me he dado cuenta que soy yo el único que provoca todas estas hemorragias. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

XXXII: AHORA QUE ME HE IDO

Ahora que me he ido... Dime. ¿Me echas de menos? ¿Echas de menos esas miradas de complicidad? ¿Mis putas ganas de besarte en cualquier lugar? Me he ido, pero sigo deseando que estuvieses aquí, conmigo. Estoy tan jodidamente perdido. No quiero estar solo. Tú por lo que veo no lo estás en absoluto, aunque en fin, nunca lo estás. Y no me extraña, tu puta sonrisa es odiosa y a la vez, adorablemente irresistible. Y agh, tu personalidad, tu puta personalidad. Aportarías luz a la más oscura de las cuevas, harías una fiesta de un funeral. Y esa jodida manera de bailar. Te odio, pero te quiero, te evito, pero te espero, me haces daño, pero sigo agarrándote, como una rosa y sus espinas. Aunque siga desangrándome, nunca soy capaz de enviar todo a la mierda, y me odio. Lo que tengo de tonto lo tengo de bueno, y lo que tengo de bueno lo tengo de tonto. Pero es que yo no puedo ser de otra manera. Quizás esté destinado a sucumbir en la decadencia, no puedo seguir adelante, nunca seré ese superhombre del que tanto leo. Era tu luz la que alumbraba mis días, y agh, esas noches. Esas escaleras y la isla al fondo. Tu sudadera. El bus que esperaba en la acera. Y tú tan cerca. Y ahora tan lejos. Ya solo te escribo como si leyeses, ya solo te miro como si mirases, ya solo te observo mientras te alejas. Te saludo en mi mente, te digo adiós con un beso en mis sueños de demente, pero cierro los ojos y al abrirlos no estás en frente. Me paso horas escribiendo en una silla donde una vez te sentaste, en una cama donde una vez te recostaste, en unas teclas que rozaste, en una puta habitación que destrozaste y en un corazón que despedazaste. Eras una parte de mí, pero me desplazaste. Después volviste, pero no hiciste más que acentuar este desastre. Después te fuiste, después me fui, después nos fuimos, no me buscaste, no te busqué, y si lo hiciste me fui, y si lo hice te fuiste, un eterno retorno que predecí, que predeciste. Me dices que no debería estar tan triste, me dicen que no debería pensar más en lo que hiciste, pero no es fácil cuando nada va bien. Tampoco es fácil verte con otro, pero uno se va acostumbrando. Ojalá dejases de vivir en mi mente, ocupas un vacío tan inherente a mí, a mi  forma de ser, tan desesperante. Cuando mi madre dice que necesito un psicólogo no es ningún disparate. Hay tanta pasión y tanta rabia, tanta felicidad que se convierte siempre en desgracia, no paro de recorrer el mismo camino una y otra vez hasta acabar exhausto, en ruinas. Es como una maratón que disfruto por el camino pero que sabe amarga al llegar a la meta antes de tiempo, como un mundo al revés. como una autopista sin arcén hacia una pared. Y siempre igual, siempre pensando en lo mismo mirando a través de la ventana de trenes que recorren el mismo trayecto.

sábado, 7 de noviembre de 2015

XXXI: TREPADORAS

Has estado en mi mente, como una planta trepadora que escala, contracorriente. Que no deja pasar página, que no deja dormir. Que no llega a morir, que se refugia en la rima. En todas las que aparecen en mis poesías que surgen en esas travesías, de vuelta a casa, a solas en un vagón, en un andén. Ingenuo fui por bajarme en esta estación. Porque me quede aquí sentado, creyendo que te quedarías, pero te fuiste sin avisar, mientras dormía, y ya, ya no pasa ningún tren.
El invierno se acerca, y empiezo a pensar que moriré congelado. Al igual que mi memoria, que se quedó paralizada en esa última sonrisa que me dedicaste. No hay porque fingir, esto es un desastre, echaste todo al traste dejándome aquí sin la más mísera de las despedidas, con escusas mal medidas. Y ahora, ahora me buscas entre tantas lágrimas vertidas, entre tanto zumo cítrico rociado en tantas heridas. ¿No ves que me ahogaste? Me desgastaste. Y ahora estarás con otro, buscando otro puerto donde refugiarte. ¿No será de ti de quien huyes? Yo conocí a otra tú. Quizás sea eso, que descosí tus heridas y ahora corres, sin un ápice de torpeza, a refugiarte de nuevo, a tu tan inexpugnable fortaleza.

jueves, 5 de noviembre de 2015

XXX: ¿VOLVERÉ A VERTE?

¿Volveré a verte algún día? A tu yo verdadera, digo. No sé en que te has convertido. No sé si he sido yo por descoser heridas, o si eras así desde el principio y todo lo que me has dicho hasta ahora no son más que mentiras, Ahora coges y te piras, como si nada, me tachaste en tu colección, como un reto completado. Y ya estás con otro, es obvio, No soy ciego. Ni gilipollas. Por mucho que pueda parecerlo. ¿Cómo se puede tratar así a alguien? No entiendo nada. Hubiera picado piedra hasta la infinidad, hasta sacarte de tu búnker, pero te fuiste a otro, por cualquier pasadizo, y ya no tiene sentido hacerlo. Me da pena que tengas que ser así, solo por miedo. Mucha pena. Yo conocí a alguien que la merecía, y ya nada queda. 

XXIX: HUMANO, SIEMPRE.