miércoles, 14 de octubre de 2015

IV: SOL DE SEPTIEMBRE

Es septiembre, pero tú eres como un primer día de verano. Como el sol que alumbra caluroso mi balcón, como esas noches interminables de finales de julio. Sé que las hojas se van a caer en unas pocas semanas, sé que no puedes evitarlo. El tiempo sigue corriendo y no para. He estado hablando con mi almohada. Me ha hablado de ti, de tu voz, de tu pelo y de esa sonrisa que nunca desvanece. Me ha dicho que no sea como esos árboles, que dejan caer sus hojas al frío. Que te mantenga en mis brazos, que no te suelte. Que no deje que tu piel se resquebraje. Y créeme, soy un árbol perenne, aunque por dentro mi savia esté tan envenenada como el aguijón de un alacrán. Malditos besos que arrancaron mis raíces. No sé cómo puede quedar gente en este mundo con el único fin de hacer daño.

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