Hoy me he acostado y he pensado en todo el afecto que falta
en este mundo. Empezando por mí. Faltan miradas, sonrisas, caricias
disimuladas. Falta llorar sin esconder la cara, reír sin esconder nada, y dar
todo a esos que darían oro por ti. Esa falta de decoro, de abrazos sin razón,
de susurros al corazón. Faltan mil perdones y mil gracias, que se pierden por
el camino y después encontramos al acabarlo, arrepentidos, por no haber dicho todo
eso que teníamos que decir. Por eso no quiero desperdiciar ni un solo instante
para darte las gracias por todo. Por buscarme cuando ni yo me encuentro, por arrimarte
cuando me alejo, por poner una sonrisa al mal tiempo. Por dedicármela a mí. Por
mirarme con descaro, por ser ese faro, alumbrando mis noches sumidas en las
tinieblas del fracaso. Por limpiarme las lágrimas de la cara, sin a cambio
pedir nada. Por besarme sin preguntar, por invitarme a cenar, por hacerme
disfrutar. Por sentarte a mi lado en un banco, por llevarme a navegar en tu
barco, barco de blanca piel, navegante en un mar de miel. Gracias por ser así
como tú eres, por hacer siempre lo que quieres, por los consejos que me das.
Por no dejarme en la fila de atrás, por decirme que no te hartarás, por no
dejarme ser lo que fui tiempo atrás, pobre pájaro sin alas, caído al despegar. Por
no dejarme solo en cada descanso, por invitarme a hablar, por enseñarme a vivir
la vida como me enseñas. Puede que creas que no has hecho nada, que es muy poco
tiempo, pero créeme, me has salvado de un precipicio que estaba tan cerca como
nuestros labios al hablarnos. A punto de rozarse, como dos amantes presos que
conversan a lágrima viva a través de un cristal. Como ese salto que estaba a
punto de dar, como esa vorágine de sentimientos que me hacen llorar. Tuve
suerte de que viniste. Siento que yo no pueda ayudarte con tus penas, siento
que no te salve de volver a ser esa piedra. Te pido perdón. Y a la vez te doy
las gracias, aunque así no valgan. Aunque olvides este papel en el fondo de
cualquier cajón, cualquier día. Espero que mis palabras hagan de éste un sitio
mejor, si acaso en su mayoría, cualquier día. A poder ser uno en el que haga
sol, y los pájaros canten a su son, aunque llueva en mi piel, y por mis venas
corra la hiel, aunque nieve en mi cabeza. Recordaré tu piel blanca y mis
lágrimas sobre ella. Como un río en medio de Siberia, que en lava se convierte
al salir la luna llena, al sentir tu fuego que me quema, enamora y desespera,
me calienta y me sincera. Eres fuego. Eres hielo. Eres agua río abajo, remanso,
meandro, cascada. A mí también me gustaría entenderte. Espero hacerlo. Es
pronto, démonos tiempo. Septiembre es sinónimo de comienzo.
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