viernes, 25 de diciembre de 2015

LXII: ADVIENTO

Puede que este avión nunca despegue.
Puede que la vida termine al marcharte.
Puede que la luna se vuelva menguante.
Llena y vacía, oscura y deslumbrante.

Un pesebre
Paredes de mimbre
Altas cumbres
Palabras inconscientes.

Terminó el adviento
Promesas perdidas
Se las llevó el viento
Regalos envueltos
Zapas de adidas.

Cordero, bogavantes
Gulas picantes
Ferrero Rocher
Oro, derroche.

Yo no pedí esto
Nunca en exceso
Me conformaba con un beso
Un abrazo
Un mensaje de texto.

"No te vayas
Te quiero"
Un broche
A este año
A aquella noche.

jueves, 24 de diciembre de 2015

LXI: SOLEDAD

Estoy harto de estar solo. Me siento solo todas las horas del día. Da igual que esté en mi casa, en la calle, en un estadio de fútbol o una plaza. Ayer creía estar bien, hoy no. Y mañana es navidad, y ya ni me importa. Ya no queda ilusión. Ya no queda magia. Sólo me queda la inocencia de ese niño que vio pasar la vida a solas por su ventana mirando al infinito y malgastando el tiempo pensando en lo que le deparará el futuro. Pero ya no soy ningún niño, y esto es real. Y no siento estar preparado para esto. Mis juguetes hace mucho que se tiraron a la basura, mis peluches hace mucho que no reciben ternura. Ni yo tampoco. No siento que nadie quiera quedarse conmigo un poco más. Sólo necesito un abrazo, un "estarás bien, estaré ahí", un propósito en la vida. Algo que tomar con pasión. Y es triste que todo se haya esfumado. Muy triste. Odio este mundo, no encajo , y no puedo cambiarlo, y ojalá tantos labios pudiesen arreglarlo, ojalá... Vacío. Como un rosal tras San Valentín. Como un invierno en Algonquín. ¿Qué fue de mi jardín? Marchito, como la rosa que te dí. Maldito, como el día en que te conocí. Como el día en el que me conocí. Como el día en que nací. Solo quiero un lugar donde sentirme parte de algo. Que me levante si me caigo. Últimamente ni siquiera puedo levantarme de la cama. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LVIX: ORGULLO

Siempre me dicen que tengo cara de chulo. Que camino con la cabeza demasiado alta y muevo demasiado el culo. Bueno, eso es que no os fijáis en mí, llevo muchas semanas cabizbajo y sin poder dormir. No soy yo el que pone su orgullo delante de todo lo demás, incluido uno mismo, sin darse cuenta de que ser orgulloso y quererse no son parte de una misma mentalidad. No soy yo el que no sabe diferenciar orgullo de dignidad. Nunca me ha importado que se rían de mí, me da igual, yo me río de mí mismo muchas veces. Sé mirarme a mí mismo en los ojos. Si me intentas pegar seguramente no contraataque, y no es cobardía, sólo que siempre hay otra manera de arreglar las cosas y se llama diplomacia. Si me mientes, si me hieres, no voy a intentar hacer lo mismo contigo, porque sé que valgo más. Hay gente que debes sacar de tu vida, y esa es la única verdad. Romper con el pasado, seguir adelante y si te encuentras con algo que te haga sentir esa pureza, esa suavidad, darte cuenta de lo que tienes. No después de perderlo. No estar ahí sólo cuando le conviene a su majestad.

lunes, 21 de diciembre de 2015

LVIII: HUYENDO

¿Alguna vez has escrito un texto tan jodidamente largo que costaba una eternidad deslizar hasta abajo la pantalla y después lo has borrado? -No tenía sentido, seguramente haría las cosas peor, va a pensar que estás loco, no quieres mostrarte tan vulnerable-. ¿Alguna vez has llamado a alguien y al segundo o tercer pitido has colgado y has puesto como excusa que ha sido sin querer? -Antes de hacerlo estás decidido, pero sabes que te ahogarás en tus palabras al volver a escuchar su voz-. Que alguien no te mire a la cara no significa que se haya olvidado de ti. Que alguien te rehuya seguramente signifique todo lo contrario. Yo nunca me vi teniendo algo más contigo, cuando lo que quería era tumbarme en un parque, mirar al cielo, y hablar de música y cosas de otro mundo. -Digo otro porque me siento sumido en uno que no es el mío, y contigo me sentía parte de algo. Al menos no desde que desperté del coma y me di cuenta de que nada es eterno. Ni para siempre ni para un rato presumiblemente largo-. Llevo mi vida entera intentando hacer de noches inolvidables milenios, y lo mismo he tardado en darme cuenta de que nada es así. Que no se puede estar intentando hacer de un momento una eternidad, que no se puede volver atrás. Me dije a mí mismo que todo estaba en mi cabeza, que no podía vivir releyendo tus notas una y otra vez, ni proyectando tu sonrisa en mi cine particular. La felicidad no se puede prolongar, no así. Ojalá pudiésemos vivir eternamente. Así que ven, vuelve, y dime que nunca te importé, desata este nudo. Dime que nunca sentiste nada por mí y que fui otro más. Dime que ese texto que escribiste no era por mí. Dime que nuestras miradas no quemaban ni provocaban un huracán. Dime que ese beso no tenía nada de real. Dime que mis palabras se las llevo el viento y que quisiste creer que eran de verdad. Dime que nunca me mentiste. Admitiré que tengo miedo del porvenir, que me refugio en el pasado para huir y que en el fondo sigo triste desde que te fuiste.

LVII: STAR WARS

Llegó un punto en el que tenía dos opciones. La misma eterna dicotomia de siempre, de nunca, de a veces.

Por un lado, podía leer tus notas una y otra vez y revivir el momento en el que me diste cada una. Dios, no sé como podía sentirme tan feliz e importante por un segundo. Después ya se me solía pasar, viendo que no parecía que quisieras saber nada de mí. Podía ver tus fotos en repetición toda la noche, con el móvil bajo la almohada. Siempre he creído que el "Por hacerlo diferente" que pusiste era por mí. No sé, igual soy demasiado egocéntrico. Sea lo que sea, sé que cuando subiste esa foto apareciste y me besaste sin pensarlo -Ojalá lo hubieras pensado, ojalá-. Podía leer tu blog y pensar en que soy yo al que lees, miras, observas, estudias y sientes querer proteger de todo lo que se le viene encima. Sí, podía creerme que quieres protegerme. No sé si irte de mi lado es una medida de protección, a veces lo pienso así, para no sentirme tan olvidado y dejado de lado. Supongo que siempre pensamos lo que nos conviene.

Por otro podía quemar tus notas en la hoguera, y echar las cenizas al montón con las que quedaron de tanta pasión y combustión. Mirándote podía sentirlo todo, no sé lo que era, no sé si era de verdad, solo sé que lo sentí así. Encendíamos luces, cohetes, fuegos artificiales. Encendieran lo que encendieran, acabaron volviendo a mí como un misil balístico, como una bomba nuclear. Por un momento sentí el fin del mundo. -Y no es exagerado. Eras mi mundo. Por muy poco que nos conociésemos. Y quiero pensar, insisto, en que en realidad no eres así. En que eres igual que aquella noche.- Podía bloquearte, podía evitar mirarte, podía dejar de mirar tus fotos. Pero hay fotos que no puedo borrar, fotos que no hizo ninguna cámara, fotos que solo guardo yo.

En conclusión, ni siquiera sé que decidí. Ni siquiera sé si decidí. Al besar a otras en el mismo sitio que nos besamos por primera vez me acuerdo de ti. Y no puedo evitarlo. Quiero olvidarme, quiero olvidarme. Quiero volver a estar bien. Eché tus notas a la basura pero al momento me arrepentí. Pensé en bloquearte pero no podía. Pensé en muchas cosas, demasiadas. Y cuando no pensaba en ti, cuando todo parecía estar bien, apareces. Como siempre. No sé como lo haces. ¿Llego al cine y qué es lo primero que veo en la pantalla? Tú, tú y tu sonrisa, en un anuncio. Por un momento creía que estaba soñando. Por dos segundos. Creía que solo te estaba viendo yo, que eran paranoias mías -no sería raro-. Luego ya me di cuenta de que no. Y ya no sé si la película está a ese lado de la pantalla o a este. Solo sé que esta noche no voy a poder dormir.

viernes, 18 de diciembre de 2015

LVI: POMPEYA

Rojo
Rojo ígneo
Abrasador e 
Incandescente
De tu cuerpo citereo.
Rojo sangre
Profundo y 
Esplendente
Miradas al cielo
Rojo.

Violeta 
Violeta purpúreo
Agónico y
Decadente
De moratones por
Ir de frente
Morado
Morado amatista
Nublado
Niebla umbría 
De timidez
Y cobardía.

Rojo
Rojo carmesí
De no resistirme a decir
De tus labios que no
Rehuí
Rojo
Rojo Pompeya
Y debajo cenizas
De lo que fuimos
De lo que fui
Negras
Negras sin matiz. 

Laureles de paz
Heridas de guerra
Que por fin cubrí
Tejiendo un tapiz
Que iba a cubrirte a ti. 
Hasta que rompí este lápiz
De tanto escribir
De tanto dar sin recibir.

Si algo aprendí
Escribiendo folios
Es que los problemas cesan
Que el dolor desaparece
Al cambiar de color
Al cambiar de episodio
Al girar el caleidoscopio. 

Blanco. 












miércoles, 16 de diciembre de 2015

LV: NUESTRA FOTO

Si te hace menos triste
-Si es que alguna vez
Lo estuviste-
Hubiera muerto por ti.

Si te hace menos triste
Me hubiera pasado la vida
En tu habitación
Aunque sé que no querías.

Nunca estuve en tus planes
Siempre estuve a solas
Conmigo y mis refranes
Contigo y tus sedantes.

Sé que nunca me perdonarás
Solo que sepas
Que siempre serás la primera
Que nunca serás una más.

Que tu -nuestra- foto sigue en mi balda
Por mucho que te haya dado la espalda
Por mucho que me hayas dado la espalda
Por mucho -demasiado- que haya afilado la espada.

Podemos hablar algún día
Y podrás reprocharme
Lo gilipollas que soy
Sé que nunca será lo mismo
Y que nunca lo fue
Pero nadie nos quitará un café.

lunes, 14 de diciembre de 2015

LIV: AZUL OSCURO

¿Qué hiciste
Los tres días
Que pasaste muerto
Jesucristo?

Vi un puerto, el mar
Luego un hospital.
Bocabajo en la cama
Esperando
A que me echen la cal
Viva o muerta
-Ya me da igual-

Abrí la puerta
Por si entraba luz
Por si se aclaraba
Este azul.
En esta celda
No hay tragaluz

Escalando montañas
Gritando
Como Pipi
(Calzaslargas)
Sin miedo
Sin pensar
En un alud.

Desarrollé migrañas
Nunca me quito
Las putas legañas
Inocencia
Patrañas.
Bambú de cañas.

Llevaba dormido
Medio siglo
Y desperté
Para caer
Para morir
En telarañas. 

Azul marino
Rozando 
Azul zafiro.
Oscuro
Oscuro y frío.
Rozándote

Sin ti
Contigo
En una orilla azul claro
Y en la otra
En la otra
Índigo.


domingo, 13 de diciembre de 2015

LIII: CÁLLATE

¿Si querías conocerme por qué te vas? ¿Si querías que fuesemos amigos por qué me evitas? ¿Por qué coges y te sientas atrás? ¿Si querías joderme la vida por qué mentías? Siempre hablando en caliente. Siempre apretando los putos dientes. Cállate, cállate. Me jodiste todo noviembre. Yo estuve ahí cuando me lo pediste, te deje besarme cuando solo jugabas al despiste, fui demasiado inocente y ahora me paso los días triste. Pero se acabó. Sé donde has estado. Sé lo que haces con la gente. ¿Conmigo por qué iba a ser diferente? ¿Por qué no vas de frente? ¿Por qué te haces la indiferente? ¿Por qué me miras, por qué me hablas como si no me conocieses? Si te he visto no me acuerdo. Sigo sin creerme que quisieras algo serio. Supongo que había demasiadas pollas de por medio. Exceso de oferta y tú una drogadicta sin remedio. Y yo otro. Entre tú y yo no puede haber ni habrá término medio. Pero no pasa nada. No voy a odiarte ni un poquito. Soy mucho mejor que tú en ese sentido. 

sábado, 12 de diciembre de 2015

LII: AHORA QUE ANOCHECE TEMPRANO

Ahora que anochece temprano y el sol se va antes de tiempo -como tú, como todo lo bueno- me he puesto a recordar, en mi cama, a las cuatro de la mañana, lo bien que sentía mirarte fijamente a la cara. Y lo bien que sentía acurrucarme contigo contra mi almohada. Por una vez en mucho tiempo sentí que alguien no quería irse de mi lado. Que no me evitaba. Que se hubiese quedado conmigo ahí hasta que la luna se volviera a poner el pijama. Al menos te quedaste toda la mañana. Sé que sueno cursi, siempre lo hago. También sé que mis sentimientos son como un caballo salvaje que nadie nunca ha domado. Es que siempre he creído que la razón es un obstáculo. Que Nietzsche y su pasión es lo que hacen de la vida algo más que un fúnebre espectáculo. Quizás por eso esa noche, fría aunque fuese julio, sin pensarlo dos veces, dije "a tomar por culo". Sí, sé que no estuvo bien. Fue un error haber sido tan desconsiderado. Pero siempre es tarde cuando me entero de todo lo que estoy haciendo mal. Aunque no me arrepiento. Hacia demasiado tiempo que no sentía el viento. Aunque tras todo eso haya habido temporadas en las que sentí no poder respirar. Hubo días en los que vi la luz desde allí abajo, y noches en las que incluso creí que había salido a la superficie. Pero prefería eso al seco aire de aquel hospital. Al fin y al cabo, me distéis oxígeno para nadar hacía arriba un poco más. Experiencia para mejorar. Gracias. Tanto mis amigos como a las demás. También que llegasteis a sentiros mal por mí. Creo que al menos os importé, aunque sea un poquito. Supongo que fue mi culpa por querer hacer de noches inolvidables un infinito. Debería haber dejado que el río volviese a su cauce, porque se desbordó entre tantos labios diferentes. Los que fueron especiales, los que quería que se quedasen, siempre se fueron entre lágrimas por encima de la pared de mi presa, destrozándola en pedazos. Es mi culpa por nunca recoger la mesa. Por el desorden, la inseguridad, y las consecuentes prisas. Así que nada, me construiré un cortapisas. Aunque seguramente lo deje a medio hacer, como todo. Sé que no me resistiré a volver a sentir esas mariposas cuando vuelva la primavera. No me gustan las orugas. Asumiré las consecuencias de querer vivir esta vida entre pasión y locura, mi muerte llegará algún día, igual igual, para eso no hay ninguna cura. Todos aprendemos de los desastres. Así que mi puerta siempre estará abierta por si algún día quieres recuperar aquella ternura.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LI: FACULTAD

Haciendo malabarismos. Manteniendo el equilibrio. Si soy libra es el destino. O eso me imagino. Esquivándote a ratos. Knuckle Puck. Me quito los cascos. Bukowski. Apago el eBook. No hay más que bullicio. Odio escucharos. Odio mirar hacia otro lado. Cruzo el pasillo. No me queda alternativa. Tampoco saliva. Rezo para no encontrarte en el camino. Abro el grifo. Sale agua. Intentó hacerla vino. No lo consigo. Quedo convencido de que no resucitaré si me suicido. Aunque a veces pienso: ya lo hice volviendo contigo. Y aquí sigo. Algún día quitaré a Jesús y me colgaré del crucifijo. Me miro en el espejo. Ojeras. No duermo. Me peino el flequillo. Hoy me ha quedado bien. Vuelvo a clase. Hoy están hablando de Augusto también. Otra vez. Me siento. Qué a gusto. Miro el móvil. Ni rastro de tu busto. Demasiado abajo para mi gusto. Paso de hablarte. Solo quiero besarte. Solo quiero largarme. Abro Twitter. ¿Por qué tienes que comentarlo todo? Me desahogo. Homer metiéndose en un arbusto. Ojalá yo. Ojalá te acercases y me dieses un susto. Cállate Joel, tú a lo tuyo. Te jodes. Fuiste un capullo. Es el karma. No me dejó alternativa. Cobarde. Lo sé. Nunca serás ese superhéroe. Conciencia, deja de acosarme. Es viernes. ¿Dónde está la priva? Quiero olvidarme de todo. De ti. De tu mirada furtiva. De tu boca tentativa. De tu expresión dubitativa. De... ¡Déjate de mariconadas! Atento. ¿De qué año es el Edicto? 212. Caracalla. Después de cristo. Sí, soy un sabelotodo. Pero con las tías un mosquito. Una mosca. Pegándose contra un cristal. Una bombilla. Creo que me repito. Creo que se apagó la luz. Adiós. Me voy por donde he venido. Derrotado y vencido. Veni, vidi, vici. Julio César pasando hierba ante un libripens y cinco testigos. Dámela. Necesito un respiro. Odio esta facultad. Ya no sé ni lo que escribo. Me piro. Si digo adiós tomároslo como un milagro divino. Dicen que hay que seguir el corazón. Pero yo lo hago y siempre estoy perdido. Me compraré un mapa. No servirá nada. Soy un jodido obsesivo-compulsivo. DAME MI DROGA. La necesito. Te necesito. 

L: DESAMOR

¿Cómo va a querer tatuajes
alguien que ya los tiene adentro?
¿Cómo va a querer fumar
alguien a quien ya le cuesta respirar?
Dímelo, dímelo tú.
Desata tus vendajes
Que así no ves
Suelta tu cetro.

Algún que otro porro
A ratos
Para desconectar.
Algún que otro beso
De los que te gustaban
Esos sin peso
Que los das y luego ya
Te saludaré, si eso.
Pero nada,
Nada más.

No sois más que carne
carne y hueso.
¿Dónde queda el espíritu?
¿El sentimiento?
Frío invierno.
Conveniencia y resentimiento.
Tú pregunta, yo miento.
Tú advierte, yo asiento.
Tú quiéreme, yo ya lo siento.

Tú quédate, pero sin besos.
Me pareces interesante
Quiero conocerte
No me crucifiques
No bajes la mirada
No digas lo que me dices
Refugiarte en ningún sitio.
Sé que será mejor-

Amigos.
Ahí quedó eso.
Ahí quedaste tú.
Y tú.
Y tú.
Y tú.
Y tú.
¿Y yo?
Si no tengo casa
Si eras mi idea de hogar
Si eras mi familia
Adelante, hazte de rogar.
Aprendí que
Nunca más
Me dedicaría a mendigar
Amor.

Solo encontré lujuria
Desconsideración
Depreciación
Desolación
Desamor.



jueves, 10 de diciembre de 2015

XLIX: SIN NADA

Sin una de tus notas imprevisibles -sin tildes, pero contigo me dan igual las faltas de ortografía-, sin un discurso improvisado, sin un adiós poco preparado. Sin un último beso. Solo sé que apareciste con otro, pero que más da eso. Y que más da lo que pensara. Y que más darán mis emociones. Qué las de los demás. Sin cerrar la puerta. Y asomando esos ojos color café que no me dejan cerrar los míos, a ratos, a ratitos. -Tampoco me molesté en cerrarla. No quiero, no puedo dejar de mirarte. Tampoco queda nada tras ella, todo te lo llevaste.- Te fuiste.

No me hace falta tomar café contigo, sólo duermo un ratito. Ni agarrarme a tu brazo y cerrar los ojos como si estuviese dormido. Ni leer los poemas que has leído -sí, es fácil verme llorar-. Ni despeinarme con el viento en Miramar y estar más preocupado de que esté bien que de andar. Ni verte bailar y pensar en lo mal que lo hago yo. Ni que leas esto, sé que te importa un comino. Sé que nunca fui algo más que una molestia en tu camino. Sé que no aspiras a lo que aspiro. Sé que nuestro último beso no fue compartido. Y también sé que seguramente solo yo me acuerde de todo esto no mucho antes de que el sol haya salido. Sé que no lo has vivido como yo lo he vivido. Pero no pasa nada, nadie lo hace. Nunca he sentido que nadie me necesite más de lo que lo he necesitado yo. Tampoco que me hayan querido. No más de lo que yo he hecho. Nunca fue recíproco, no del todo. También que quizás me conforme con que me quieran a ratos, un poco. Ni que te vuelva a iluminar ese foco mientras sonríes y me vuelvas loco, no, tampoco. No necesito otra noche en un bus, ni que intercambiemos sudaderas, ni que te rías de mi peine escondido en la cartera. No necesito que intentes alejarme de mi soledad -sé que soy destructivo conmigo mismo-, ni que te enfades por algunas cosas que te digo, tampoco tenían mucho sentido. Ni que te des la vuelta justo en el momento perfecto antes de irte por esa puerta y me sienta como Arquímedes en su bañera. Al igual que no necesito verte para delirar y sonreír mirando a la nada.

No necesito ni una sola palabra. Solo una mirada prolongada -como solíamos- y un beso inesperado para decirte todo lo que he sentido. Mi cama desecha y tu pelo un remolino. Todo lo que te he echado de menos desde que te has ido. Todo lo que significas y has sido. Sé todo lo que he escrito, no es poco, y sé que seguramente esto ahora mismo no tenga sentido. Lo que no sé es si lo habrás leído. Y sé, sé, que todo esto solo fue un sueño del que nunca despierto. Que la realidad es un yermo y que para ti probablemente te parezca como volver del mundo de los muertos. Pero mi puerta siempre estuvo abierta por si algún día te daba por darte la vuelta, por muy poco estratégico que parezca. Las paredes que construí son de plástico. No me queda nada que perder, y sabía desde el primer día que sería el perdedor de esta guerra. Así que me aseguré de recordar cada pequeño momento y guardarlo en mi búnker, como si fuera a ser el último. Y aquí sigo, alumbrado apenas por una vela que se ha derretido, intentando hacer de aquellas noches algo infinito, de tus notas de papel aviones fortuitos y de tus besos una película que siempre repito.

Sé que eres un huracán, pero es que me gustan los desastres, como los que hay en mis estantes. Dime que fuimos uno, aunque sea por un instante. 


domingo, 6 de diciembre de 2015

XLVIII: IMPRESIONISMO

Cuánto he de esperar para volver a llenar este vacío? Quiero volver a sentir lo mismo, pero estoy sumido en idealismo. Sé que nunca será más que yo y mi impresionismo. Lo pinto todo demasiado bonito, con filigranas de más, cuando la realidad es un cuadro de Courbet en vez de uno de Degás. Un sitio oscuro donde mejor no alumbrar. Una estación donde mejor no bajar. Prefiero ir en un tren, solo, hacia ningún lugar. Prefiero perderme que jugar, con reglas que nunca me van a gustar, y que no puedo cambiar. Sería egoísta si lo hiciese, egoísta si os contrólase, si pretendiera que fueséis como yo. Sería más fácil pretender que soy como los demás. Pero no lo hago, y lo único que hago es asustar. Sé que para vosotras siempre fui uno más.

XLVII: AUTOCRÍTICA

A veces me siento tanto y otras tan poco. Sé que mi actitud probablemente sea o al menos haya sido chulesca y deplorable la mayor parte del tiempo, pero no es que me tenga mucho aprecio. Quizás por eso, porque me odio a mí mismo, acabo siempre igual, sin nadie que se preocupe por mí. Quizás sea demasiado exigente conmigo mismo, e igual con los demás. Seguramente. Y siempre aparece ese alguien, como caído del cielo, pero nunca para quedarse. Quizás sea que nunca me preocupo por mí, y estoy siempre esperando que lo hagan los demás. Y no cualquiera, además. Pero que voy a hacer. Odio mi cabeza. Odio mi manera de pensar. Mis obsesiones. Mis sentimientos, exhuberantes, y yo intentando ahogarlos en cerveza. Pero saben nadar.
Viven en mi interior, y no los puedo matar. Y eso es mucho peor que odiar el exterior, porque eso se puede cambiar. Y sino dímelo a mí. Seguramente también sea por eso que nadie me quiera por más que eso, un calentón. O yo que sé, ni siquiera sé qué pensar. Es asqueroso ser tan perfeccionista. Y cuesta tanto crear uno como destruirlo. No quiero más enemigos en mi lista. Ni más besos como repisa, porque cuando los pierdes se te cae el mundo encima. ¿Pero entonces qué hago? Dímelo. Nunca le he encontrado sentido a esta vida aparte de en mi cama desecha y alguna que otra ajena cuando se suponía que era una cena. O en un parque con alguna que otra sirena. Y todo sólo mientras duró, una pena. Como un orgasmo. Como esa escena, que pasa y no puedes volver a verla. No con los mismos ojos. Puedes repetirla, volver a ver la película, pero está condenada a ser distinta. Así que por favor, quema esta cinta. No soy lo suficientemente fuerte como para acabar con cosas que fueron -quizás sólo en mi mente- pero ya están obsoletas, extintas. Y cuando lo hago, lo hago mal y con prisas. Lo odio. Me odio. Me quemo con ellas. Ayúdame a salir de este abismo, ayúdame a respirar sin que después vuelvan las réplicas de aquel seísmo.

jueves, 3 de diciembre de 2015

XLVI: NO PUEDO ODIARTE

Nunca tuve la intención de que te fueses. No quería asustarte con todo lo que te decía. Era de verdad, y lo sigo sintiendo cada vez que apareces, cada vez que entras por esa puerta y te sientas atrás. Haría falta un baipás en alguna vena de tu corazón para que te volvieses a sentar a mi lado. Pero tampoco quiero que lo hagas. No creo que sea bueno para mí. Tu llevas un tatuaje en el costado, pero yo lo llevo dentro de él. Tú llevas el pelo suelto, pero yo llevo cadenas. Y cuando te haces esa trenza me acuerdo de cuando nos miramos por primera vez. Y odio escribir esto. Pero no puedo evitarlo. Porque ya estoy mucho mejor, pero me sigo acordando de ti. Y empiezo a pensar en lo bien que estaría si estuvieras aquí, conmigo, y es algo me quema por dentro. No sé si es odio, no lo creo, llevo días intentando odiarte, créeme, pero no lo consigo. Tampoco te persigo. Ni me giro cuando toses queriendo para que lo haga. Es que no quiero jugar a tu juego. Yo solo quiero jugar con tu pelo. Y ver una peli contigo. Y tumbarme en la cama contigo, otra vez. Sería tan feliz. Pero he de aprender a estar solo. Y es mejor así. Uno va curando sus heridas. Cuando esté bien quizás vuelva a hablarte. Quizás te busque. Quizás no huya de ti y de tu mirada. Quizás pueda mirarte a la cara. Pero no ahora. Sigo pisoteando las cenizas de lo que fuimos. Y me queman los píes. Mucho. Duele. No lo sabes bien. Y aquí sigo, escribiéndote como si leyeras. No sé si lo harás. Sinceramente, no creo que te importe demasiado. Supongo que nunca soy lo suficientemente bueno, ni para nadie ni para mí. Tampoco quería casarme contigo, ¿Sabes? Pero al menos quería conocerte, me parecías interesante. Pero ahora es difícil. Está todo jodido. No sé a quien echarle la culpa ya. A mis sentimientos, a tus impulsos, a tus ganas de libertad... No quiero nada carnal. Creía que lo nuestro era espiritual. Sé que lo fue, joder. Al menos esa noche. Y esa. Y la primera vez. O eso o actúas muy bien. Pero jodidamente bien. Porque yo te sentí entera. Solo quería salvarte de ese precipicio, siento todo lo que ha pasado entre nosotros. No quiero otra relación que acaba en odio. No quiero, no puedo. Quiero conocerte, pero no te dejas, y fui demasiado inocente. Y ahora, ahora intento reprimirte en mi inconsciente, pero no paras de aparecer en sueños. Hasta estando despierto me imagino que te tengo, que te siento, que sigue siendo ese día en que nos fuimos de clase y nos dejamos despeinar por el viento. Y aún me queda paciencia, aunque no lo creas... Y te sigo eligiendo a ti por mucho que haya podido elegir a otras, pero tú no lo ves. Ni lo ves ni lo quieres ver. Ya ni sé qué hacer. No sé por qué lo hago. No sé por qué no me libero de ti. No lo sé, no lo sé. Esa sonrisa me pierde. Y tus vayámonos por ahí. Perdámonos. Los echo de menos. No puedo odiarte. No puedo dejar de quererte. Creí que me salvarías, pero entraste en mi vida y te marchaste de repente.

domingo, 29 de noviembre de 2015

XLIV: FIN DE NOVIEMBRE

No creas que por no usar la razón
Tengas fe
No creas que por no dejarte ayudar
Seas fuerte
No creas que por decirlo a la cara
Seas valiente
No creas que por huir
Eres cobarde.
Es sólo egoísmo
Pero ya da lo mismo.

También es malo
No ponerse primero
A uno mismo
Y sino dímelo a mí.
He pasado cosas
Que no debería
Haber dejado pasar
He pensado cosas
Que no debería
Haber guardado sin más
He abierto ventanas
Sin miedo de un vendaval
E incluso fue más allá
Porque lo que vino
Lo que vino
Era un temporal.

Y no me dí cuenta
No lo hice
Otro fallo más
Vi el sol
El cielo y el mar
Pero solo yo lo vi
Solo era una ilusión
Solo era el ojo
De un huracán.

Noches de mimbre
Julio
Agosto
Septiembre.

Octubre
Por qué llegaste
Por qué despertaste
Crecer duele
Aprender duele
Sin botas
Con las que seguir adelante
Sin abrigo que te caliente
Con tu voz en mi mente
Pero no de verdad
No este noviembre.

Y sería demasiado fácil
Rogarle a diciembre
Así que no lo haré
Y tú tampoco lo intentes
Porque no hay vuelta atrás
Ni siquiera quiero verte.

Solo quiero sentirte
Y notar tu hielo derretirse
Y notar tus labios
Y los míos fundirse
Y empaparme de ti
De tus murallas
De frío mármol
Y que se evaporen
Al calor del sol
Y olvidar el frío dolor.

Pero no hay vuelta atrás,
No,
Ya no.
Ni siquiera tengo fuerzas
Para sostenerme.
Ni tengo fe
Ni tengo cimientos
Ni tengo fuerza
Sólo recuerdos.

Me pierdo entre niebla
Entre sentimientos
Eternos
Etéreos
Sempiternos
Preferiría el infierno.

sábado, 28 de noviembre de 2015

XLIII: EL DORADO Y ESTOCOLMO

Aprendemos un montón
Sobre amor (o no)
Pero sólo
Cuando nos rompen
Revientan, dinamitan
El corazón.

Y aún más aprendemos
Sobre amistad
Pero sólo
Cuando nos ahogamos
Helamos, petrificamos
En nuestra soledad.


Y ahora no me queda madera
Porque la quemé toda
Disparé todas mis balas
Gasté mis fuerzas
Agoté mis cartuchos
Desde Julio hasta aquí
En ciudades y puebluchos
Y todo por una quimera.

El arca de la alianza
La perla negra
Los ovni
La piedra filosofal
Tú y yo
En mi sofá 
Viendo una peli
Peter Pan
Noches de lluvia
Gotas en mi moflete
Cíbola
El Dorado
Atlántida
El amor 
A los diecisiete.
(Dieciocho)

Siempre fue lujuria
O un compromiso forzado
No creo que fuese recíproco
Al menos no del todo.

Siempre fui yo
Y mi vacío a rellenar
Yo, yo
Y un seco encinar.

Y no culpo a nadie (Ya no)
Solo a mí
Y mis ganas de dormir
Todo me lo creí
Inocencia
Confusión
Poca experiencia
Comodidad
Demasiados años
En la misma habitación.

Síndrome de Estocolmo
Temeridad
Escapas
Por la puerta de atrás
Pero quieres volver. (Querías)
Porque no crees en más allá (Creías)
En más allá de sus labios
Más allá de casa
De lo que siempre fue tu hogar
(Mi hogar)

Cuando lo que tocaba
Era salir
Dejar el nido
Echar a volar.

Y lo haces mal
Y te la pegas
Nada más despegar.
Y levantas el vuelo
Pero vuelves a rozar
El suelo con los labios
Con tantos, tantos labios.
Hasta que dejas de contar
Y empiezas a mejorar
Y te das cuenta
De que has de ser tú mismo
Quien se construya ese hogar.

Ya no desperdiciaré madera.
No, nunca más.
Nudillos desgarrados
Que al fin empiezan a sanar.

Al fin.
Al.

martes, 24 de noviembre de 2015

XLII: MELANCOLÍA

Yo y mis ataduras
A tantos recuerdos
A tantas tardes
A tantas noches
A labios yermos
Bañados en pintura
A su textura.

A desiertos
Ardientes de lujuria
Gélidos de amargura
El no querer estar despierto
Ya olvidé que es la ternura
Ha pasado una centuria
Pero aún siento tu cintura

Y recuerdo cada locura
Y como no encontré cobertura
Ante golpes de dulzura
Ante caricias de tristura
Y como perdí la compostura
Y como se agrandó la fisura
Entre lágrimas de clausura.

Siempre corta la andadura
Siempre inexistente
Mi armadura.
La perdí en lo permanente
Caminos de angostura
Que terminan de repente
En precipicios de altura.

Heridas que supuran
Recuerdos que solo a mí
Acosan y sulfuran
Fantasmas que al dormir
Me hablan y susurran
Cada madrugada
Desde mi almohada.

Solo quiero ser bueno
Solo dí lo que tengo
Y ni siquiera llegue a la mitad. 
Ni a un cuarto
Y ni terminó en amistad.
Será que es diferente
Mi concepto de libertad.

Porque estoy encerrado
En una prisión
Llamada soledad
Y mi alma relegada
Al destierro
A la mortalidad
¿A qué me aferro?

Si no te tengo
Si no os tengo
Si me ahogué en mi propia 
Bondad.
Dabas sentido a esto
Pero ya solo queda 
Frío, lluvia, hierro.

Melancolía
Sonreiría
Pero me sobra cobardía
Me arreglaría
Te cambiaría
Os reemplazaría
Pero me atasco en poesía.

XLI: CADA VEZ QUE CIERRO LOS OJOS

Cada vez que cierro los ojos
Te veo a ti
Sonriendo
Dejándote llevar
Abrazándome sin cesar
Cada vez que abro los ojos
Me veo a mí
Llorando
Dejándome ganar
Abrazándome con pesar
Cada vez que cierro los ojos.

Y como en un cristal
Un día lluvioso
Veo las gotas caer
Y la tristeza exceder
Y la vida perder
Entre cantos de sirena
Entre tus brazos de hielo
Resbalando
Y mis fuentes emanando
Llanto contenido
Deslizando
Derramando felicidad
Escurriéndome de tus brazos.
Cada vez que cierro los ojos.

Recuerdo lo que me provocabas
Te recuerdo
Cada puta noche
Hablando con la ventana
Con un cuadro
Con la persiana
Con tu fantasma
Con lo que queda de mi alma
Con cartuchos de tu arma
Te recuerdo a ti
A ti
A ti
Y más.

Nunca creíste lo que te decía
Ni cuando te dije que te quería
Ni al escribirte que no te perdería
Ni que eras la fuente de toda mi alegría
Desde el primer día.
El puto primer día. 
Qué no te daría.

Pero ahora mírate
Miraros
Hay cosas que no te perdonaría
No de esa manera
Me mentiste 
Me vendiste
Me dejasteis
Yo siempre estuve ahí
Aunque tú no querías
Aunque rehusabas a contarme
Las razones de tu alma umbría
Y te resignaste a la piratería
Cuando yo te quería,
Te quería.
Os quería. 


Nunca encontramos armonía
Nunca entre lujuria y simonía 
Compraventa de almas
De cuerpos en llamas
Desnudos y sin armas
Sin escudos
Sin mentiras
Sin barreras
Te abrí las puertas
Y como si fuese Troya
Me diste fuego
Y huíste, cobardemente
Por la claraboya
Por la puerta de atrás
Tú siempre tan estoica
Sé que te dolió
Muy en el fondo te arrepientes
Pero qué quieres
Ya no puedo fiarme de nadie
Y odio esto
Más que tú
Más que nadie
Ya ni siquiera me sirve el aire
He perdido la fe
En respirar
En despertar 
Me dejasteis solo 
Como tiempo atrás 
Me dejaron.

Los demás niños en el recreo
Y yo, yo
Solo.
Solo conmigo y con mi deseo
De ser como los demás 
De ser uno más
De no quedarme atrás
Pero sigo siendo ese niño
La mierda del bicho raro
Aunque últimamente he mejorado
Y pienso que no soy yo
Son ellos. 
Igual teníais razón
Igual no era una excusa
Igual sois vosotras
Que no tenéis corazón
Que no creéis en el amor
Que me dejasteis a solas
En un blanco salón
Lleno de fotos
Que ningún móvil sacó
Que solo yo guardo
Ojalá, ojalá en el cajón.
Ojalá pudiese meterlas ahí
Y cerrarlo para siempre.
Ya ni siquiera es romanticismo
Es desesperación
Es oscuridad y desolación
Sin ninguna consolación
Solo con dolor dentro de
Ningún armazón.
De ninguna armadura. 
De mí y mi atadura
A tantos recuerdos
A tantas tardes
A tantas noches
A alguna que otra mañana
Y seguramente, 
A cosas que solo yo sentí
Y solo yo recuerdo cada puta 
Madrugada
A solas en mi habitación.
A alguna a que otra patraña 
A vuestras pestañas
A besos entre arañas
Que tejen telarañas
Labios de sirena
Nudillos rasgados
Lágrimas de pena
De rabia y de escribir
Tantos putos poemas
De golpear la mesa 
De recordar una cena
De mis tardes a solas en el gimnasio
Y un saco rojo
Y un saco negro
Y venas resaltadas
Y tinta derramada
Bolígrafos de sangre
Y máscaras 
De almas quemadas
De caras quebradas
Paseos a solas
Sintiendo tu mano
Sintiéndome loco
Pero no está. 
Ni tú tampoco. 
Ni tú.
Ni tú. 
Ni nadie. 
Estoy solo
Pero solo un poco.
Gracias a todos, 



domingo, 22 de noviembre de 2015

XL: SOLO QUERÍA VOLVER A CASA

Solo quería volver a casa
Así que déjame ir
No quiero ser otro de tus cigarros
Esos que fumas porque sí
Dejas a la mitad
Y guardas para después.

Písalo, písalo,
Las cenizas aún queman
Apunta y dispara
Esta vez mejor. 

La última lo hiciste 
Sin balas, sin munición
Desde la cadera
Te fallo la precisión.

No vuelvas a mirarme,
No con esos ojos
No si no vas a besarme
No si te irás
No si me volverás a dejar
No. 

Lo siento en vilo
Inacabado
Y siento el impulso de besarte
De abrazarte
Y me dan ganas de susurrarte
Que me devuelvas mi parte
La que te llevaste
La que me arrancaste
Que arregles este corazón.

Es odioso
Desesperante
Que ya no encuentre
Ningún mecánico
Que no seas tú. 

Tú y tu puta sonrisa
Y esas charlas en un vagón.