martes, 10 de noviembre de 2015

XXXIV: DOMINÓ

Otra ficha más que cayó en ese efecto dominó que empezó con un portazo, con un bandazo contra la realidad. Todo lo que diste, todo lo que fuiste, te entregarías como la que más, pero no sirvió de nada, una pérdida de tiempo. Ahora mira lo que has hecho. Ponte en el lugar de los demás. ¿Crees ser la única a la que le ha pasado? No es culpa de nadie que te saliese mal. No todos son así porque uno lo fuese, Y tú cambiaste, solo por eso, porque un subnormal te trato como una más. Y cuando llega alguien que te quiere de verdad, le enseñas la puerta de atrás. Alguien que se preocupa por ti y lo intentas dañar. Y ahora basas tu vida en placeres bajos, como si no hubiese nada más. Como si todo eso que un día viviste no hubiera existido jamás, como si el amor fuese un mal a tratar, como si el afecto y el cariño fuesen cuerdas que solo sirven para atar. Pero en fin, ¿quién soy yo para enseñarte nada, si no escuchas? ¿Si te encierras en tu jaula de cristal? sé quien quieras ser, eres la única que llego a juzgar, pero solo quieres jugar. Solo quieres perder tu tiempo entre amantes vacíos que con el corazón no saben pensar. Con gente que piensa con otra cosa, ni el corazón ni la mente. Adelante. ¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Quiénes somos para poner barreras a nadie, si ya se las ponen solos? Te creía diferente, Y sé que en el fondo eres como yo. Pero te dejaste ganar por la experiencia, por lo casual, por lo carnal. Lo noté en ese beso, en esa noche, en esas ganas de vivir, en esa manera de mirar. Adelante, sigue tu camino, nadie soy para pararte, pero tenlo claro, no te voy a seguir. Supongo que hasta aquí llegamos, quizás algún día nos volvamos a juntar. Quizás nos salvemos los dos, o nos veamos en el infierno, cuando ya no podamos más. 

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