I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad.
martes, 10 de noviembre de 2015
XXXIII: LO SIENTO
He pasado estos últimos años buscando esa otra mitad de mí. Esa media naranja de la que ya hablaba Aristófanes con Platón, esos andróginos que al intentar subir al Olimpo fueron partidos por la mitad y crearon la raza humana. Pero me he dado cuenta de que hay gente que por sí sola es una naranja, un plátano, una manzana, completa, en su integridad. Supongo que no estoy entre ellos. supongo que soy cualquier fruta partida por la mitad con un filo de hierro frío. Y ahora sufro de dependencia emocional, porque siempre me ha faltado afecto, y porque nunca me he querido, y es la más rancia verdad. He huido de él, desde pequeño. y ahora me siento incompleto. Que tenga relaciones tóxicas no es ninguna casualidad. Tampoco que nadie me haya querido de verdad, como yo lo he hecho. Con lo rica que está una macedonia, ¿Quién va a querer media naranja arrugada de exprimirse tanto a sí misma? Ojalá pudiese arreglar esto. Ojalá pudiese hacerlo solo, sin necesidad de que nadie me diga lo mucho que le aporto. Soy consciente de mi enfermedad, y es lamentable que solo encontrase la cura en formas femeninas. Un día te das cuenta de que necesitas ayuda, que si estás solo no es casualidad, que eres un gilipollas. Que si te han odiado o te odian tienen su razón, y que son mucho más que tú, por mucho que tú creyeses que no, Y por mucho que supieras más que ellos sobre cultura general, sobre historia o sobre poetas amargados en su soledad. No soy más que nadie, quizá al revés. Y todo porque nadie me quiso de pequeño, porque era reacio a besos de mis padres, o porque a veces no me hacían el caso que quería. Nunca he necesitado que me mandasen a estudiar, nunca he necesitado que me dijesen lo que tenía que hacer, he sido muy independiente, pero ahora, ahora mírame, Sacaré muy buenas notas, pero me siento solo. Y la gente me abandona. Y los que me han dado una oportunidad vieron que estaba vacío, que necesitaba de ellos para respirar. Algo falló, y no culpo a nadie, y menos a mis padres, pero no sé que me pasa. Estoy sumido en un agujero del que nadie me ha conseguido sacar por más de un par de semanas. Y en el fondo soy un cobarde que no sabe decir que no, un sumiso que se deja humillar solo por no estar solo, otra vez. Y lo siento, y ojalá pudiese curarme, no puedo ir mendigando amor ya más. No puedo culpar a nadie, por mucha rabia que me dé. Y los que me han ayudado, siempre los he decepcionado. Lo siento, esto es para todas las personas que me quisieron y de las que me alejé. Juro que estoy aprendiendo a quererme más, a quereros más, lo estoy intentando, es difícil, entendedlo. Nunca he sido feliz por mí mismo y es algo que me mata por dentro y que asusta a los que se quedan a mi lado, lo comprendo, soy débil, pero juro que os entiendo, que tengo más empatía que nadie, y que lo que escribo es de verdad. Y que si algún día os culpé de algo, siento mi crueldad, necesito de vuestra bondad. Porque valéis mucho, aunque a muchos no os vaya a dar la gana de leer toda esta parrafada, que os conozco. Pero os quiero, aunque a veces no lo parezca, aunque a veces me encierre en mí mismo y os intente culpar de mi desgracia. Me he dado cuenta que soy yo el único que provoca todas estas hemorragias.
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