martes, 24 de noviembre de 2015

XLII: MELANCOLÍA

Yo y mis ataduras
A tantos recuerdos
A tantas tardes
A tantas noches
A labios yermos
Bañados en pintura
A su textura.

A desiertos
Ardientes de lujuria
Gélidos de amargura
El no querer estar despierto
Ya olvidé que es la ternura
Ha pasado una centuria
Pero aún siento tu cintura

Y recuerdo cada locura
Y como no encontré cobertura
Ante golpes de dulzura
Ante caricias de tristura
Y como perdí la compostura
Y como se agrandó la fisura
Entre lágrimas de clausura.

Siempre corta la andadura
Siempre inexistente
Mi armadura.
La perdí en lo permanente
Caminos de angostura
Que terminan de repente
En precipicios de altura.

Heridas que supuran
Recuerdos que solo a mí
Acosan y sulfuran
Fantasmas que al dormir
Me hablan y susurran
Cada madrugada
Desde mi almohada.

Solo quiero ser bueno
Solo dí lo que tengo
Y ni siquiera llegue a la mitad. 
Ni a un cuarto
Y ni terminó en amistad.
Será que es diferente
Mi concepto de libertad.

Porque estoy encerrado
En una prisión
Llamada soledad
Y mi alma relegada
Al destierro
A la mortalidad
¿A qué me aferro?

Si no te tengo
Si no os tengo
Si me ahogué en mi propia 
Bondad.
Dabas sentido a esto
Pero ya solo queda 
Frío, lluvia, hierro.

Melancolía
Sonreiría
Pero me sobra cobardía
Me arreglaría
Te cambiaría
Os reemplazaría
Pero me atasco en poesía.

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