I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad. I'm not an emo. I'm not mad.
jueves, 3 de diciembre de 2015
XLVI: NO PUEDO ODIARTE
Nunca tuve la intención de que te fueses. No quería asustarte con todo lo que te decía. Era de verdad, y lo sigo sintiendo cada vez que apareces, cada vez que entras por esa puerta y te sientas atrás. Haría falta un baipás en alguna vena de tu corazón para que te volvieses a sentar a mi lado. Pero tampoco quiero que lo hagas. No creo que sea bueno para mí. Tu llevas un tatuaje en el costado, pero yo lo llevo dentro de él. Tú llevas el pelo suelto, pero yo llevo cadenas. Y cuando te haces esa trenza me acuerdo de cuando nos miramos por primera vez. Y odio escribir esto. Pero no puedo evitarlo. Porque ya estoy mucho mejor, pero me sigo acordando de ti. Y empiezo a pensar en lo bien que estaría si estuvieras aquí, conmigo, y es algo me quema por dentro. No sé si es odio, no lo creo, llevo días intentando odiarte, créeme, pero no lo consigo. Tampoco te persigo. Ni me giro cuando toses queriendo para que lo haga. Es que no quiero jugar a tu juego. Yo solo quiero jugar con tu pelo. Y ver una peli contigo. Y tumbarme en la cama contigo, otra vez. Sería tan feliz. Pero he de aprender a estar solo. Y es mejor así. Uno va curando sus heridas. Cuando esté bien quizás vuelva a hablarte. Quizás te busque. Quizás no huya de ti y de tu mirada. Quizás pueda mirarte a la cara. Pero no ahora. Sigo pisoteando las cenizas de lo que fuimos. Y me queman los píes. Mucho. Duele. No lo sabes bien. Y aquí sigo, escribiéndote como si leyeras. No sé si lo harás. Sinceramente, no creo que te importe demasiado. Supongo que nunca soy lo suficientemente bueno, ni para nadie ni para mí. Tampoco quería casarme contigo, ¿Sabes? Pero al menos quería conocerte, me parecías interesante. Pero ahora es difícil. Está todo jodido. No sé a quien echarle la culpa ya. A mis sentimientos, a tus impulsos, a tus ganas de libertad... No quiero nada carnal. Creía que lo nuestro era espiritual. Sé que lo fue, joder. Al menos esa noche. Y esa. Y la primera vez. O eso o actúas muy bien. Pero jodidamente bien. Porque yo te sentí entera. Solo quería salvarte de ese precipicio, siento todo lo que ha pasado entre nosotros. No quiero otra relación que acaba en odio. No quiero, no puedo. Quiero conocerte, pero no te dejas, y fui demasiado inocente. Y ahora, ahora intento reprimirte en mi inconsciente, pero no paras de aparecer en sueños. Hasta estando despierto me imagino que te tengo, que te siento, que sigue siendo ese día en que nos fuimos de clase y nos dejamos despeinar por el viento. Y aún me queda paciencia, aunque no lo creas... Y te sigo eligiendo a ti por mucho que haya podido elegir a otras, pero tú no lo ves. Ni lo ves ni lo quieres ver. Ya ni sé qué hacer. No sé por qué lo hago. No sé por qué no me libero de ti. No lo sé, no lo sé. Esa sonrisa me pierde. Y tus vayámonos por ahí. Perdámonos. Los echo de menos. No puedo odiarte. No puedo dejar de quererte. Creí que me salvarías, pero entraste en mi vida y te marchaste de repente.
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