Llegó un punto en el que tenía dos opciones. La misma eterna dicotomia de siempre, de nunca, de a veces.
Por un lado, podía leer tus notas una y otra vez y revivir el momento en el que me diste cada una. Dios, no sé como podía sentirme tan feliz e importante por un segundo. Después ya se me solía pasar, viendo que no parecía que quisieras saber nada de mí. Podía ver tus fotos en repetición toda la noche, con el móvil bajo la almohada. Siempre he creído que el "Por hacerlo diferente" que pusiste era por mí. No sé, igual soy demasiado egocéntrico. Sea lo que sea, sé que cuando subiste esa foto apareciste y me besaste sin pensarlo -Ojalá lo hubieras pensado, ojalá-. Podía leer tu blog y pensar en que soy yo al que lees, miras, observas, estudias y sientes querer proteger de todo lo que se le viene encima. Sí, podía creerme que quieres protegerme. No sé si irte de mi lado es una medida de protección, a veces lo pienso así, para no sentirme tan olvidado y dejado de lado. Supongo que siempre pensamos lo que nos conviene.
Por otro podía quemar tus notas en la hoguera, y echar las cenizas al montón con las que quedaron de tanta pasión y combustión. Mirándote podía sentirlo todo, no sé lo que era, no sé si era de verdad, solo sé que lo sentí así. Encendíamos luces, cohetes, fuegos artificiales. Encendieran lo que encendieran, acabaron volviendo a mí como un misil balístico, como una bomba nuclear. Por un momento sentí el fin del mundo. -Y no es exagerado. Eras mi mundo. Por muy poco que nos conociésemos. Y quiero pensar, insisto, en que en realidad no eres así. En que eres igual que aquella noche.- Podía bloquearte, podía evitar mirarte, podía dejar de mirar tus fotos. Pero hay fotos que no puedo borrar, fotos que no hizo ninguna cámara, fotos que solo guardo yo.
En conclusión, ni siquiera sé que decidí. Ni siquiera sé si decidí. Al besar a otras en el mismo sitio que nos besamos por primera vez me acuerdo de ti. Y no puedo evitarlo. Quiero olvidarme, quiero olvidarme. Quiero volver a estar bien. Eché tus notas a la basura pero al momento me arrepentí. Pensé en bloquearte pero no podía. Pensé en muchas cosas, demasiadas. Y cuando no pensaba en ti, cuando todo parecía estar bien, apareces. Como siempre. No sé como lo haces. ¿Llego al cine y qué es lo primero que veo en la pantalla? Tú, tú y tu sonrisa, en un anuncio. Por un momento creía que estaba soñando. Por dos segundos. Creía que solo te estaba viendo yo, que eran paranoias mías -no sería raro-. Luego ya me di cuenta de que no. Y ya no sé si la película está a ese lado de la pantalla o a este. Solo sé que esta noche no voy a poder dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario