jueves, 24 de diciembre de 2015

LXI: SOLEDAD

Estoy harto de estar solo. Me siento solo todas las horas del día. Da igual que esté en mi casa, en la calle, en un estadio de fútbol o una plaza. Ayer creía estar bien, hoy no. Y mañana es navidad, y ya ni me importa. Ya no queda ilusión. Ya no queda magia. Sólo me queda la inocencia de ese niño que vio pasar la vida a solas por su ventana mirando al infinito y malgastando el tiempo pensando en lo que le deparará el futuro. Pero ya no soy ningún niño, y esto es real. Y no siento estar preparado para esto. Mis juguetes hace mucho que se tiraron a la basura, mis peluches hace mucho que no reciben ternura. Ni yo tampoco. No siento que nadie quiera quedarse conmigo un poco más. Sólo necesito un abrazo, un "estarás bien, estaré ahí", un propósito en la vida. Algo que tomar con pasión. Y es triste que todo se haya esfumado. Muy triste. Odio este mundo, no encajo , y no puedo cambiarlo, y ojalá tantos labios pudiesen arreglarlo, ojalá... Vacío. Como un rosal tras San Valentín. Como un invierno en Algonquín. ¿Qué fue de mi jardín? Marchito, como la rosa que te dí. Maldito, como el día en que te conocí. Como el día en el que me conocí. Como el día en que nací. Solo quiero un lugar donde sentirme parte de algo. Que me levante si me caigo. Últimamente ni siquiera puedo levantarme de la cama. 

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