viernes, 18 de diciembre de 2015

LVI: POMPEYA

Rojo
Rojo ígneo
Abrasador e 
Incandescente
De tu cuerpo citereo.
Rojo sangre
Profundo y 
Esplendente
Miradas al cielo
Rojo.

Violeta 
Violeta purpúreo
Agónico y
Decadente
De moratones por
Ir de frente
Morado
Morado amatista
Nublado
Niebla umbría 
De timidez
Y cobardía.

Rojo
Rojo carmesí
De no resistirme a decir
De tus labios que no
Rehuí
Rojo
Rojo Pompeya
Y debajo cenizas
De lo que fuimos
De lo que fui
Negras
Negras sin matiz. 

Laureles de paz
Heridas de guerra
Que por fin cubrí
Tejiendo un tapiz
Que iba a cubrirte a ti. 
Hasta que rompí este lápiz
De tanto escribir
De tanto dar sin recibir.

Si algo aprendí
Escribiendo folios
Es que los problemas cesan
Que el dolor desaparece
Al cambiar de color
Al cambiar de episodio
Al girar el caleidoscopio. 

Blanco. 












miércoles, 16 de diciembre de 2015

LV: NUESTRA FOTO

Si te hace menos triste
-Si es que alguna vez
Lo estuviste-
Hubiera muerto por ti.

Si te hace menos triste
Me hubiera pasado la vida
En tu habitación
Aunque sé que no querías.

Nunca estuve en tus planes
Siempre estuve a solas
Conmigo y mis refranes
Contigo y tus sedantes.

Sé que nunca me perdonarás
Solo que sepas
Que siempre serás la primera
Que nunca serás una más.

Que tu -nuestra- foto sigue en mi balda
Por mucho que te haya dado la espalda
Por mucho que me hayas dado la espalda
Por mucho -demasiado- que haya afilado la espada.

Podemos hablar algún día
Y podrás reprocharme
Lo gilipollas que soy
Sé que nunca será lo mismo
Y que nunca lo fue
Pero nadie nos quitará un café.

lunes, 14 de diciembre de 2015

LIV: AZUL OSCURO

¿Qué hiciste
Los tres días
Que pasaste muerto
Jesucristo?

Vi un puerto, el mar
Luego un hospital.
Bocabajo en la cama
Esperando
A que me echen la cal
Viva o muerta
-Ya me da igual-

Abrí la puerta
Por si entraba luz
Por si se aclaraba
Este azul.
En esta celda
No hay tragaluz

Escalando montañas
Gritando
Como Pipi
(Calzaslargas)
Sin miedo
Sin pensar
En un alud.

Desarrollé migrañas
Nunca me quito
Las putas legañas
Inocencia
Patrañas.
Bambú de cañas.

Llevaba dormido
Medio siglo
Y desperté
Para caer
Para morir
En telarañas. 

Azul marino
Rozando 
Azul zafiro.
Oscuro
Oscuro y frío.
Rozándote

Sin ti
Contigo
En una orilla azul claro
Y en la otra
En la otra
Índigo.


domingo, 13 de diciembre de 2015

LIII: CÁLLATE

¿Si querías conocerme por qué te vas? ¿Si querías que fuesemos amigos por qué me evitas? ¿Por qué coges y te sientas atrás? ¿Si querías joderme la vida por qué mentías? Siempre hablando en caliente. Siempre apretando los putos dientes. Cállate, cállate. Me jodiste todo noviembre. Yo estuve ahí cuando me lo pediste, te deje besarme cuando solo jugabas al despiste, fui demasiado inocente y ahora me paso los días triste. Pero se acabó. Sé donde has estado. Sé lo que haces con la gente. ¿Conmigo por qué iba a ser diferente? ¿Por qué no vas de frente? ¿Por qué te haces la indiferente? ¿Por qué me miras, por qué me hablas como si no me conocieses? Si te he visto no me acuerdo. Sigo sin creerme que quisieras algo serio. Supongo que había demasiadas pollas de por medio. Exceso de oferta y tú una drogadicta sin remedio. Y yo otro. Entre tú y yo no puede haber ni habrá término medio. Pero no pasa nada. No voy a odiarte ni un poquito. Soy mucho mejor que tú en ese sentido. 

sábado, 12 de diciembre de 2015

LII: AHORA QUE ANOCHECE TEMPRANO

Ahora que anochece temprano y el sol se va antes de tiempo -como tú, como todo lo bueno- me he puesto a recordar, en mi cama, a las cuatro de la mañana, lo bien que sentía mirarte fijamente a la cara. Y lo bien que sentía acurrucarme contigo contra mi almohada. Por una vez en mucho tiempo sentí que alguien no quería irse de mi lado. Que no me evitaba. Que se hubiese quedado conmigo ahí hasta que la luna se volviera a poner el pijama. Al menos te quedaste toda la mañana. Sé que sueno cursi, siempre lo hago. También sé que mis sentimientos son como un caballo salvaje que nadie nunca ha domado. Es que siempre he creído que la razón es un obstáculo. Que Nietzsche y su pasión es lo que hacen de la vida algo más que un fúnebre espectáculo. Quizás por eso esa noche, fría aunque fuese julio, sin pensarlo dos veces, dije "a tomar por culo". Sí, sé que no estuvo bien. Fue un error haber sido tan desconsiderado. Pero siempre es tarde cuando me entero de todo lo que estoy haciendo mal. Aunque no me arrepiento. Hacia demasiado tiempo que no sentía el viento. Aunque tras todo eso haya habido temporadas en las que sentí no poder respirar. Hubo días en los que vi la luz desde allí abajo, y noches en las que incluso creí que había salido a la superficie. Pero prefería eso al seco aire de aquel hospital. Al fin y al cabo, me distéis oxígeno para nadar hacía arriba un poco más. Experiencia para mejorar. Gracias. Tanto mis amigos como a las demás. También que llegasteis a sentiros mal por mí. Creo que al menos os importé, aunque sea un poquito. Supongo que fue mi culpa por querer hacer de noches inolvidables un infinito. Debería haber dejado que el río volviese a su cauce, porque se desbordó entre tantos labios diferentes. Los que fueron especiales, los que quería que se quedasen, siempre se fueron entre lágrimas por encima de la pared de mi presa, destrozándola en pedazos. Es mi culpa por nunca recoger la mesa. Por el desorden, la inseguridad, y las consecuentes prisas. Así que nada, me construiré un cortapisas. Aunque seguramente lo deje a medio hacer, como todo. Sé que no me resistiré a volver a sentir esas mariposas cuando vuelva la primavera. No me gustan las orugas. Asumiré las consecuencias de querer vivir esta vida entre pasión y locura, mi muerte llegará algún día, igual igual, para eso no hay ninguna cura. Todos aprendemos de los desastres. Así que mi puerta siempre estará abierta por si algún día quieres recuperar aquella ternura.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LI: FACULTAD

Haciendo malabarismos. Manteniendo el equilibrio. Si soy libra es el destino. O eso me imagino. Esquivándote a ratos. Knuckle Puck. Me quito los cascos. Bukowski. Apago el eBook. No hay más que bullicio. Odio escucharos. Odio mirar hacia otro lado. Cruzo el pasillo. No me queda alternativa. Tampoco saliva. Rezo para no encontrarte en el camino. Abro el grifo. Sale agua. Intentó hacerla vino. No lo consigo. Quedo convencido de que no resucitaré si me suicido. Aunque a veces pienso: ya lo hice volviendo contigo. Y aquí sigo. Algún día quitaré a Jesús y me colgaré del crucifijo. Me miro en el espejo. Ojeras. No duermo. Me peino el flequillo. Hoy me ha quedado bien. Vuelvo a clase. Hoy están hablando de Augusto también. Otra vez. Me siento. Qué a gusto. Miro el móvil. Ni rastro de tu busto. Demasiado abajo para mi gusto. Paso de hablarte. Solo quiero besarte. Solo quiero largarme. Abro Twitter. ¿Por qué tienes que comentarlo todo? Me desahogo. Homer metiéndose en un arbusto. Ojalá yo. Ojalá te acercases y me dieses un susto. Cállate Joel, tú a lo tuyo. Te jodes. Fuiste un capullo. Es el karma. No me dejó alternativa. Cobarde. Lo sé. Nunca serás ese superhéroe. Conciencia, deja de acosarme. Es viernes. ¿Dónde está la priva? Quiero olvidarme de todo. De ti. De tu mirada furtiva. De tu boca tentativa. De tu expresión dubitativa. De... ¡Déjate de mariconadas! Atento. ¿De qué año es el Edicto? 212. Caracalla. Después de cristo. Sí, soy un sabelotodo. Pero con las tías un mosquito. Una mosca. Pegándose contra un cristal. Una bombilla. Creo que me repito. Creo que se apagó la luz. Adiós. Me voy por donde he venido. Derrotado y vencido. Veni, vidi, vici. Julio César pasando hierba ante un libripens y cinco testigos. Dámela. Necesito un respiro. Odio esta facultad. Ya no sé ni lo que escribo. Me piro. Si digo adiós tomároslo como un milagro divino. Dicen que hay que seguir el corazón. Pero yo lo hago y siempre estoy perdido. Me compraré un mapa. No servirá nada. Soy un jodido obsesivo-compulsivo. DAME MI DROGA. La necesito. Te necesito. 

L: DESAMOR

¿Cómo va a querer tatuajes
alguien que ya los tiene adentro?
¿Cómo va a querer fumar
alguien a quien ya le cuesta respirar?
Dímelo, dímelo tú.
Desata tus vendajes
Que así no ves
Suelta tu cetro.

Algún que otro porro
A ratos
Para desconectar.
Algún que otro beso
De los que te gustaban
Esos sin peso
Que los das y luego ya
Te saludaré, si eso.
Pero nada,
Nada más.

No sois más que carne
carne y hueso.
¿Dónde queda el espíritu?
¿El sentimiento?
Frío invierno.
Conveniencia y resentimiento.
Tú pregunta, yo miento.
Tú advierte, yo asiento.
Tú quiéreme, yo ya lo siento.

Tú quédate, pero sin besos.
Me pareces interesante
Quiero conocerte
No me crucifiques
No bajes la mirada
No digas lo que me dices
Refugiarte en ningún sitio.
Sé que será mejor-

Amigos.
Ahí quedó eso.
Ahí quedaste tú.
Y tú.
Y tú.
Y tú.
Y tú.
¿Y yo?
Si no tengo casa
Si eras mi idea de hogar
Si eras mi familia
Adelante, hazte de rogar.
Aprendí que
Nunca más
Me dedicaría a mendigar
Amor.

Solo encontré lujuria
Desconsideración
Depreciación
Desolación
Desamor.



jueves, 10 de diciembre de 2015

XLIX: SIN NADA

Sin una de tus notas imprevisibles -sin tildes, pero contigo me dan igual las faltas de ortografía-, sin un discurso improvisado, sin un adiós poco preparado. Sin un último beso. Solo sé que apareciste con otro, pero que más da eso. Y que más da lo que pensara. Y que más darán mis emociones. Qué las de los demás. Sin cerrar la puerta. Y asomando esos ojos color café que no me dejan cerrar los míos, a ratos, a ratitos. -Tampoco me molesté en cerrarla. No quiero, no puedo dejar de mirarte. Tampoco queda nada tras ella, todo te lo llevaste.- Te fuiste.

No me hace falta tomar café contigo, sólo duermo un ratito. Ni agarrarme a tu brazo y cerrar los ojos como si estuviese dormido. Ni leer los poemas que has leído -sí, es fácil verme llorar-. Ni despeinarme con el viento en Miramar y estar más preocupado de que esté bien que de andar. Ni verte bailar y pensar en lo mal que lo hago yo. Ni que leas esto, sé que te importa un comino. Sé que nunca fui algo más que una molestia en tu camino. Sé que no aspiras a lo que aspiro. Sé que nuestro último beso no fue compartido. Y también sé que seguramente solo yo me acuerde de todo esto no mucho antes de que el sol haya salido. Sé que no lo has vivido como yo lo he vivido. Pero no pasa nada, nadie lo hace. Nunca he sentido que nadie me necesite más de lo que lo he necesitado yo. Tampoco que me hayan querido. No más de lo que yo he hecho. Nunca fue recíproco, no del todo. También que quizás me conforme con que me quieran a ratos, un poco. Ni que te vuelva a iluminar ese foco mientras sonríes y me vuelvas loco, no, tampoco. No necesito otra noche en un bus, ni que intercambiemos sudaderas, ni que te rías de mi peine escondido en la cartera. No necesito que intentes alejarme de mi soledad -sé que soy destructivo conmigo mismo-, ni que te enfades por algunas cosas que te digo, tampoco tenían mucho sentido. Ni que te des la vuelta justo en el momento perfecto antes de irte por esa puerta y me sienta como Arquímedes en su bañera. Al igual que no necesito verte para delirar y sonreír mirando a la nada.

No necesito ni una sola palabra. Solo una mirada prolongada -como solíamos- y un beso inesperado para decirte todo lo que he sentido. Mi cama desecha y tu pelo un remolino. Todo lo que te he echado de menos desde que te has ido. Todo lo que significas y has sido. Sé todo lo que he escrito, no es poco, y sé que seguramente esto ahora mismo no tenga sentido. Lo que no sé es si lo habrás leído. Y sé, sé, que todo esto solo fue un sueño del que nunca despierto. Que la realidad es un yermo y que para ti probablemente te parezca como volver del mundo de los muertos. Pero mi puerta siempre estuvo abierta por si algún día te daba por darte la vuelta, por muy poco estratégico que parezca. Las paredes que construí son de plástico. No me queda nada que perder, y sabía desde el primer día que sería el perdedor de esta guerra. Así que me aseguré de recordar cada pequeño momento y guardarlo en mi búnker, como si fuera a ser el último. Y aquí sigo, alumbrado apenas por una vela que se ha derretido, intentando hacer de aquellas noches algo infinito, de tus notas de papel aviones fortuitos y de tus besos una película que siempre repito.

Sé que eres un huracán, pero es que me gustan los desastres, como los que hay en mis estantes. Dime que fuimos uno, aunque sea por un instante. 


domingo, 6 de diciembre de 2015

XLVIII: IMPRESIONISMO

Cuánto he de esperar para volver a llenar este vacío? Quiero volver a sentir lo mismo, pero estoy sumido en idealismo. Sé que nunca será más que yo y mi impresionismo. Lo pinto todo demasiado bonito, con filigranas de más, cuando la realidad es un cuadro de Courbet en vez de uno de Degás. Un sitio oscuro donde mejor no alumbrar. Una estación donde mejor no bajar. Prefiero ir en un tren, solo, hacia ningún lugar. Prefiero perderme que jugar, con reglas que nunca me van a gustar, y que no puedo cambiar. Sería egoísta si lo hiciese, egoísta si os contrólase, si pretendiera que fueséis como yo. Sería más fácil pretender que soy como los demás. Pero no lo hago, y lo único que hago es asustar. Sé que para vosotras siempre fui uno más.

XLVII: AUTOCRÍTICA

A veces me siento tanto y otras tan poco. Sé que mi actitud probablemente sea o al menos haya sido chulesca y deplorable la mayor parte del tiempo, pero no es que me tenga mucho aprecio. Quizás por eso, porque me odio a mí mismo, acabo siempre igual, sin nadie que se preocupe por mí. Quizás sea demasiado exigente conmigo mismo, e igual con los demás. Seguramente. Y siempre aparece ese alguien, como caído del cielo, pero nunca para quedarse. Quizás sea que nunca me preocupo por mí, y estoy siempre esperando que lo hagan los demás. Y no cualquiera, además. Pero que voy a hacer. Odio mi cabeza. Odio mi manera de pensar. Mis obsesiones. Mis sentimientos, exhuberantes, y yo intentando ahogarlos en cerveza. Pero saben nadar.
Viven en mi interior, y no los puedo matar. Y eso es mucho peor que odiar el exterior, porque eso se puede cambiar. Y sino dímelo a mí. Seguramente también sea por eso que nadie me quiera por más que eso, un calentón. O yo que sé, ni siquiera sé qué pensar. Es asqueroso ser tan perfeccionista. Y cuesta tanto crear uno como destruirlo. No quiero más enemigos en mi lista. Ni más besos como repisa, porque cuando los pierdes se te cae el mundo encima. ¿Pero entonces qué hago? Dímelo. Nunca le he encontrado sentido a esta vida aparte de en mi cama desecha y alguna que otra ajena cuando se suponía que era una cena. O en un parque con alguna que otra sirena. Y todo sólo mientras duró, una pena. Como un orgasmo. Como esa escena, que pasa y no puedes volver a verla. No con los mismos ojos. Puedes repetirla, volver a ver la película, pero está condenada a ser distinta. Así que por favor, quema esta cinta. No soy lo suficientemente fuerte como para acabar con cosas que fueron -quizás sólo en mi mente- pero ya están obsoletas, extintas. Y cuando lo hago, lo hago mal y con prisas. Lo odio. Me odio. Me quemo con ellas. Ayúdame a salir de este abismo, ayúdame a respirar sin que después vuelvan las réplicas de aquel seísmo.