sábado, 2 de enero de 2016

LXIV: MILES DE PRESENTES

¿En qué me he convertido? Acabé convirtiéndome en todo lo que una vez amé y después odié. Ahogándome en botellas de Vodka y en alguna que otra boca. Viviendo el momento como si no hubiese mañana, directo a un precipicio. El tren descarriló y no supe volver al camino que hace mucho elegí. Intenté coger atajos que me llevaron a un callejón sin salida. Ciego en la oscuridad y robando velas que apagar cuando ya no servían. Me convencí de que ser como era no era bueno para mí, que nadie me aceptaría, que tenía que controlar mis sentimientos y desbocarlos en otro sitio... Intenté ser perfecto, ser lo que no era, y se fue todo a la mierda. Todo por gente que no supo ver en mí más que un momento. Estoy harto. No puedo seguir por esta carretera, porque sé donde acaba. Olvidé que lo mejor del momento es que siempre habrá otro mañana. Y ojalá haya otro contigo, ojalá. Haz que contigo se pare el reloj. No hay nada de malo en querer repetir un momento al día siguiente, ni hay esclavitud en un para siempre. Sólo hazme perder el miedo al futuro en miles de presentes. Y es que lo peor del momento es que se acaba muy rápido. Y no es un favor, sólo nuestra solución a este sinsentido. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario